El puente internacional Gordie Howe, clave para el comercio entre EE.UU. y Canadá, avanza hacia su apertura
El nuevo puente Gordie Howe, que conectará Detroit (EE.UU.) con Windsor (Canadá), se perfila como un eje vital para el comercio bilateral, con un impacto económico de miles de millones. La infraestructura, cuya construcción ha superado múltiples desafíos, promete descongestionar el tráfico de mercancías entre ambos países, responsables del mayor intercambio comercial del mundo.
Con un coste de 5.700 millones de dólares, el puente —el más largo de su tipo en Norteamérica— reducirá los cuellos de botella en la frontera, por donde circulan diariamente más de 40.000 vehículos comerciales. Su apertura, prevista para 2025, llega en un momento crítico, tras años de tensiones por el Tratado entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC).
El proyecto, financiado conjuntamente por Ottawa y Washington, ha enfrentado disputas políticas y retrasos, incluida la oposición inicial del magnate dueño del puente Ambassador, su principal competidor. Sin embargo, las autoridades insisten en que la obra reforzará la seguridad y eficiencia en la cadena de suministro, especialmente para la industria automotriz, clave en la región.
Canadá ha asumido el 70% de los costes, subrayando su apuesta por mantener la fluidez comercial con su principal socio. Mientras, analistas destacan que el puente podría mitigar riesgos futuros, como los bloqueos de camioneros durante la pandemia.
La obra no solo es un logro de ingeniería, sino un símbolo de la interdependencia económica entre las dos naciones, en un contexto global marcado por el proteccionismo y las crisis logísticas. Su éxito podría definir el futuro del comercio en Norteamérica.
