En los últimos cinco años, República Dominicana ha logrado una reducción histórica en el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan (conocidos como "ninis"), pasando de un 28.3% en 2020 a un 16.59% en 2026, según datos oficiales del Banco Central. Este avance, que ha permitido la reinserción de más de 200 mil jóvenes al sistema educativo y laboral, marca un hito en las políticas sociales del país y sitúa la cifra por debajo de los niveles previos a la pandemia.
El descenso en la población "nini" es resultado de una serie de iniciativas gubernamentales enfocadas en la empleabilidad y la educación. Entre ellas destacan programas como "Oportunidad 14-24″, impulsado por el Gabinete de Políticas Sociales, que ha graduado a más de 35 mil jóvenes en carreras técnicas y profesionales. Además, el gobierno ha fortalecido el acceso a la educación secundaria y superior, con proyectos como la expansión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la apertura de nuevos centros de formación del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y el Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA).
El programa "Beca Tu Futuro" también ha sido clave, ofreciendo oportunidades a miles de jóvenes para estudiar carreras universitarias y técnicas, especialmente en áreas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), alineadas con las necesidades del mercado laboral. Estas acciones han contribuido a reducir el desempleo juvenil, que pasó de 15.7% en 2019 a 12.4% en 2025, según cifras oficiales.
Las autoridades han destacado que este logro no solo refleja una mejora en las oportunidades para los jóvenes, sino también un impacto positivo en el desarrollo económico del país. Un informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) respalda estos avances, situando a República Dominicana entre los países con menores tasas de jóvenes "ninis" en la región, junto con Bolivia y Argentina.
El gobierno espera consolidar estos resultados en los próximos años, reforzando las políticas de inclusión educativa y laboral. Este esfuerzo ha sido reconocido como un ejemplo de cómo las iniciativas públicas pueden transformar realidades sociales y reducir las brechas de oportunidades para las nuevas generaciones.
