Nueva técnica mínimamente invasiva para tratar estrechez uretral se estrena en República Dominicana
Por primera vez en República Dominicana, médicos del Centro de Diagnóstico y Medicina Avanzada (CEDIMAT) utilizaron un balón medicado para tratar la estrechez uretral recurrente, una condición que obstruye el flujo de orina y suele requerir múltiples intervenciones. El procedimiento, menos invasivo que las cirugías tradicionales, aplica medicamentos directamente en la uretra para reducir la reaparición del problema.
La tecnología, llamada Elutax 3, combina un balón de dilatación con fármacos (paclitaxel y dextrano) para prevenir la formación de tejido cicatricial, una causa común de recurrencia. Fue presentada durante una jornada médica organizada con especialistas locales e internacionales, donde se analizaron sus resultados en Europa y Latinoamérica.
Primeros casos exitosos
Dos pacientes fueron intervenidos durante el evento para demostrar la técnica. El primero, un hombre de 74 años con cáncer de próstata metastásico, había fracasado en dos cirugías previas. El segundo, de 42 años, sufría retención de orina tras una prostatectomía radical. Ambos fueron tratados por el urólogo argentino Ramón Virasoro y la doctora Yiraldy Merán, de CEDIMAT, quienes destacaron la precisión del método.
¿Por qué es relevante?
La estrechez uretral afecta principalmente a hombres, a menudo como secuela de cirugías, infecciones o radioterapia. Hasta ahora, las opciones incluían repetidas dilataciones o injertos de tejido, con altas tasas de reincidencia. El balón medicado busca reducir ese riesgo: "Es una alternativa prometedora para pacientes con casos complejos", explicó Merán.
El encuentro también incluyó debates sobre tecnologías de última generación y la experiencia global con estos dispositivos. Participaron urólogos como Wellington Ledesma y Frank Jiménez, así como representantes de la industria médica.
Con esta innovación, República Dominicana se suma a los países que exploran soluciones menos agresivas para un problema urológico frecuente. Aunque aún se requieren más estudios, los especialistas confían en que mejore la calidad de vida de quienes padecen estrecheces recurrentes.
