El papa León XIV dejó claro que, aunque siente un profundo cariño por Estados Unidos, su identidad y compromiso están por encima de cualquier bandera.
Durante una entrevista concedida al finalizar un evento de oración y música en Castel Gandolfo, el pontífice afirmó que se considera, ante todo, el líder de la Iglesia católica y que su nacionalidad es un aspecto circunstancial de su vida.
"Me considero más como el papa que de casualidad es estadounidense. No es minimizar lo que significa ser estadounidense", expresó al ser consultado sobre el papel que juega su origen en el ejercicio de su pontificado.
Con estas declaraciones, León XIV quiso enfatizar el carácter universal de la Iglesia católica y el alcance global de la misión que desempeña como sucesor de San Pedro.
El pontífice señaló que su responsabilidad es servir a todos los católicos del mundo, independientemente de su país, cultura o idioma, subrayando que el ministerio papal trasciende las fronteras nacionales.
Las palabras del Santo Padre llegan en un momento en que su nacionalidad ha sido objeto de atención desde el inicio de su pontificado, especialmente por tratarse del primer papa nacido en Estados Unidos.
Su mensaje ha sido interpretado por analistas como una reafirmación de que el liderazgo de la Iglesia debe mantenerse alejado de intereses nacionales o geopolíticos y centrarse en su misión espiritual y pastoral.
Con esta postura, León XIV busca dejar claro que, aunque nunca renunciará a sus raíces, su principal identidad es la de pastor de más de mil millones de católicos alrededor del mundo
