El Gobierno de Marruecos ha tenido que salir a desmentir la información de las autoridades sudafricanas que apuntaba a su asistencia histórica a la cumbre de los países del grupo BRICS que tendrá lugar la próxima semana en Johannesburgo. Y ha aprovechado para rechazar categóricamente la posible incorporación de él al grupo en medio de fuertes tensiones diplomáticas con el país anfitrión.
La ministra sudafricana de Asuntos Exteriores y Cooperación, Naledi Pandor, aseguró en rueda de prensa el pasado 7 de agosto sobre la próxima cumbre BRICS que 23 países, entre ellos Marruecos, se habían presentado solicitudes formales para unirse al grupo liderado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos ha hecho saber que "Nunca se ha planteado aceptar una invitación que ha arrancado de forma unilateral", según informan fuentes de la cartera a la agencia oficial de noticias del reino alauita, MAP. De hecho, las relaciones entre Marruecos y Sudáfrica están congeladas porque las autoridades sudafricanas no reconocen la declaración de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
“Sudáfrica”, indican las fuentes extranjeras, “siempre ha mostrado una hostilidad de principios hacia Marruecos y ha adoptado sistemáticamente una posición negativa y dogmática sobre la cuestión del Sáhara marroquí”, además de “multiplicarse a nivel nacional y dentro de la Unión Africana, actos notoriamente malévolos contra los mejores intereses de Marruecos".
La reunión tendrá lugar a partir de 22-24 de agosto en la ciudad sudafricana con participantes tan destacados como el presidente de China, Xi Jinping.









