Una escalada de violencia sacude Oriente Medio con ataques mortales en varias zonas conflictivas. Al menos 11 personas murieron este sábado en el sur del Líbano por bombardeos israelíes, en uno de los incidentes más sangrientos desde el alto al fuego parcial vigente desde junio.
La peor tragedia ocurrió en la aldea de Ansar, donde siete civiles -incluidos tres niños- perecieron al ser alcanzada su vivienda. Israel afirmó haber eliminado a un comandante de Hezbollah en la zona, acusándolo de usar a su familia como escudos humanos. Mientras tanto, en Yemen, rebeldes hutíes respaldados por Irán atacaron con misiles el puerto de Mokha, matando al menos a tres personas.
La crisis diplomática también se profundizó. Irán acusó a Qatar de retener a tres de sus pilotos derribados en marzo, lo que el gobierno qatarí negó categóricamente. En el estratégico estrecho de Ormuz, un petrolero emiratí sufrió el tercer ataque en una semana, aumentando las tensiones en esta vital ruta petrolera.
Estos incidentes reflejan cómo los conflictos regionales se entrelazan, con Irán aumentando presión sobre sus vecinos y aliados occidentales. Mientras tanto, los civiles pagan el precio más alto en esta compleja guerra de poder que sigue escalando sin perspectivas inmediatas de solución.











