La Constitución de Estados Unidos únicamente establece que el presidente del país debe dar al Congreso “de vez en cuando” una Estado de la Unión y sugerir legislación. Los presidentes no podrían hacerlo todos los años o, si quisieran, tendrían la opción de enviar ese análisis por escrito. El ritual, sin embargo, se ha convertido en un acontecimiento político imprescindible en EE.UU., una de las ocasiones que más garantiza la atención de millones de ciudadanos y Joe Biden el seguirá este martes a las nueve (tres de la mañana en España peninsular).
Lo hace con varios objetivos en la agenda, incluido el argumento, aunque sea tácitamente, para apoyar una campaña de reelección presidencial en 2024 que se espera que el octogenario demócrata anuncie oficialmente en primavera. Al interior de su partido, las voces que cuestionan la oportunidad de esta candidatura se han mitigado, sobre todo tras los resultados más favorables de lo esperado en las elecciones legislativas. Sin embargo entre los ciudadanos, incluidos muchos votantes demócratas, persisten las dudas, según las encuestas.
Optimismo
Biden, que en las últimas semanas se ha visto azotado por la crisis de tener una investigación abierta por parte del Departamento de Justicia por su manejo irregular de papeles clasificados, ha preparado un mensaje repasando éxitos de sus primeros dos años en el cargo y de optimismo, reconociendo incluso el pesimismo de los ciudadanos que recogen múltiples encuestas. Llega, según asesores y personal de la Casa Blanca, dispuesto a cotizar logros legislativos como la aprobación con apoyo bipartidista de la ley de infraestructura, los impulsos dados a la la industria de semiconductores en EE.UU. o la aprobación (sólo apoyada por los demócratas) de la llamada ley de reducción de la inflación, que promovía inversiones para la transición verde (vista con recelo en Europa por su proteccionismo), cambios fiscales y medidas para contener el gasto ciudadano en salud.
También llega apoyado por buenos datos economicos que muestran el freno de infladoél caída del desempleo a niveles no vistos desde hace más de cinco décadas, o la caída de los precios de gasolina. Y debe caminar por la delgada línea entre celebrarlos y reconocer el sentir ciudadano, en la que estos avances no se ven reflejados.
Según una encuesta reciente del Centro Pew solo el 21% de los estadounidenses creen que las condiciones económicas son positivasotra de ABC y del diario 'The Washington Post' dice que solo el 34% de los ciudadanos ven avances en el mercado laboral y en otro, el 62% opinó que el presidente no ha logrado mucho. Y en general Biden sigue teniendo una tasa de desaprobación superior a la aprobación: 52 % frente a 43 % según el agregado de la encuesta FiveThirtyEight.com.
unidad y división
Biden también va a incluir en su discurso, como se ha adelantado, la tradicional llamado a la unidad. Pero esas palabras llegarán ante una sesión conjunta de un Congreso donde, cuando los republicanos recuperaron el control de la Cámara Baja, el poder se ha dividido, y donde la radicalización de los conservadores amenaza ahora con tiempos convulsos, sobre todo e inminentemente por una compleja negociación para elevar el techo de la deuda.
Será difícil, por ejemplo, que se ganen el aplauso de los republicanos propuestas que se anticipan en el discurso de Biden como el de aumentar los impuestos para los más ricos (que ya lanzó Biden en su discurso del año pasado pero que no logró ni con las dos Cámaras en poder demócrata) o cuadruplicar la tasación para la recompra de acciones. Tampoco se espera que cuente con el apoyo de la oposición cuando habla de aumentar los beneficios sociales para los que más lo necesitan. Y cuando muestras tu oposición frontal a cualquier recorte a la Seguridad Social o Medicareel sistema de salud pública para adultos mayores, su mensaje tendrá un aire de advertencia sobre la amenaza que conservadores representan para esos programas con sus obsesiva fijación por recortar el gasto público.
Ucrania, China y otros temas
Incluso en la política exterior Biden llega en un momento más complicado que el año pasado. Entonces el Congreso se unió para respaldar Ucrania antes de la guerra que Rusia acababa de lanzar, pero ahora en el rangos republicanos fluye una corriente que exige limitar la asistencia a kyiv. Y la brecha entre Biden y los republicanos se ha agudizado con el reciente incidente del globo espía chino sobre territorio estadounidense, que los conservadores han aprovechado para criticar a Biden por supuesta debilidad por tardar unos días en aprobar su derribo, a pesar de que los demócratas presidente ha mantenido una política de línea dura con China.
La compleja relación con Pekín se ha ganado con este último caso un espacio garantizado en el discurso de Biden, pero la lista de invitados del presidente para asistir al discurso también deja entrever otros temas que tocará en su discurso. Junto al embajador de Ucrania, invitado por segundo año consecutivo, y junto a Bono, invitado por su lucha contra el sida, estarán entre otros los padres de Tire Nichols, el joven negro brutalmente asesinado por la policía de Memphis. También estará Paul Pelosi, esposo de la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, quien fue atacado con un martillo en un acto de violencia política.
También habrá sobrevivientes de cáncer y de la Holocausto y verás al hombre que detuvo al autor de uno de los últimos masacres con armas de fuego en California. Biden también invitó a una mujer que necesitaba interrumpir su embarazo pero se topó con la ley restrictiva de Texas implementada después de que la Corte Suprema anuló las protecciones constitucionales para el aborto. Y también ha extendido invitaciones al padre de una víctima de sobredosis de fentanilo y a personas que le darán la oportunidad de hablar sobre inmigracióncondonación de la deuda estudiantil, apoyo para veteranosél el matrimonio gay ola clase obrera.









