Estados Unidos confirmó este martes que Irán lanzó múltiples misiles balísticos contra una de sus bases militares en Jordania, en un ataque que ha aumentado las tensiones en Medio Oriente. El Comando Central estadounidense (CentCom) informó que todos los proyectiles fueron interceptados con éxito, pero destacó que sus tropas permanecen en alerta máxima para responder a cualquier nueva amenaza.
El ataque, descrito como un intento sorpresa, tuvo como objetivo una instalación estadounidense en territorio jordano, aunque el gobierno de Washington no ha precisado su ubicación exacta. Fuentes iraníes e israelíes han señalado que el blanco fue una base estratégica en Jordania, algo que ha sido respaldado por informes locales.
En respuesta, Estados Unidos y Arabia Saudita llevaron a cabo una serie de bombardeos de precisión contra grupos proiraníes en Irak. Estas operaciones se dirigieron contra sitios logísticos y de armamento vinculados a milicias alineadas con Irán, en respuesta a más de 30 ataques con drones en las últimas 72 horas. La Resistencia Islámica en Irak, un grupo proiraní, denunció que los bombardeos dejaron al menos 20 muertos y heridos, además de daños materiales significativos.
El impacto de estos eventos se ha sentido también en los mercados internacionales. El precio del petróleo estadounidense West Texas Intermediate subió más del 4%, alcanzando los US$82,75 por barril, según datos de Bloomberg. Este aumento rompió una racha de tres días de baja, reflejando la preocupación sobre el posible escalamiento del conflicto en una región clave para el suministro global de energía.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump recibió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca, en una reunión a puertas cerradas que duró casi una hora y media. Trump, quien horas antes había advertido sobre posibles represalias contra Irán, afirmó que está dispuesto a reanudar los bombardeos si no se alcanza un acuerdo diplomático. “Los puentes desaparecerán, literalmente en menos de dos horas”, advirtió el mandatario.
Este último episodio marca un nuevo capítulo en la tensa relación entre Estados Unidos e Irán, que ha estado al borde de un conflicto abierto en los últimos años. Con el aumento de las acciones militares y las amenazas, la situación en Medio Oriente sigue siendo volátil, con implicaciones globales tanto en el ámbito político como económico.

