Torre de 12 pisos demolida en Venezuela tras devastadores terremotos mientras familias buscan a sus muertos entre escombros
Una torre residencial de 12 plantas fue reducida a escombros este miércoles en La Guaira, Venezuela, mediante una demolición controlada, un mes después de que dos potentes terremotos sacudieran la región. El edificio, gravemente dañado y con riesgo de derrumbe, fue volado con explosivos para evitar mayores tragedias en una zona donde los equipos de rescate aún buscan cuerpos entre las ruinas.
La explosión, escuchada a kilómetros de distancia, generó pánico entre residentes, muchos de los cuales siguen durmiendo en las calles por miedo a réplicas o nuevos colapsos. "Agarré mi bolso y salí corriendo hacia la playa", contó Yenith Salcedo, una vecina de 66 años, tras escuchar el estruendo.
La operación marca un giro en la crisis humanitaria que vive Venezuela tras los sismos del 24 de junio, que dejaron al menos 5.500 muertos y 17.000 heridos, según cifras oficiales. Solo en La Guaira, epicentro de la catástrofe, 190 edificios colapsaron y otros 856 quedaron inhabitables.
Mientras las autoridades evalúan más demoliciones, familias desesperadas permanecen en campamentos improvisados junto a las ruinas, esperando recuperar los cadáveres de sus seres queridos. "No me iré hasta encontrar a mi tío", dijo Alejandra Padrón, de 39 años, acampando frente a los restos de un bloque de apartamentos.
El gobierno venezolano había prometido no demoler estructuras mientras hubiera esperanza de rescate, pero el peligro de nuevos derrumbes forzó la acción. "No se podía arriesgar más vidas", explicó un portavoz de Protección Civil.
El trauma sigue vivo. Psicólogos advierten que el duelo se prolonga para quienes no han podido despedir a sus muertos. "Están atrapados en el momento del trauma", señaló Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela.
Mientras tanto, equipos internacionales con perros de rescate y maquinaria pesada continúan removiendo toneladas de concreto. Aunque las esperanzas se desvanecen, algunos aún susurran que "los milagros existen". Pero el tiempo, como los edificios, se derrumba.

