Fatiga persistente y dificultad para respirar podrían señalar una enfermedad vascular grave, advierten expertos
Cuando el cansancio extremo o la falta de aire aparecen ante esfuerzos mínimos y persisten sin causa aparente, podrían ser síntomas de hipertensión arterial pulmonar (HAP), una enfermedad crónica que afecta las arterias que conectan el corazón con los pulmones. Esta condición, si no se diagnostica a tiempo, puede derivar en insuficiencia cardíaca y poner en riesgo la vida, según alertan especialistas.
En América Latina, el diagnóstico tardío y las barreras para acceder a centros médicos especializados complican el tratamiento. Un análisis global publicado en The Lancet Respiratory Medicine estima que la HAP afecta a 192,000 personas en el mundo y causa alrededor de 22,000 muertes anuales, con un 62% de los casos en mujeres.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Los síntomas iniciales suelen confundirse con estrés o falta de condición física, lo que retrasa la búsqueda de ayuda médica. Las principales señales incluyen:
- Fatiga persistente, incluso en actividades cotidianas.
- Dificultad para respirar al caminar, subir escaleras o hacer ejercicio leve.
- Dolor o presión en el pecho durante el esfuerzo.
- Mareos o desmayos, especialmente tras actividad física.
"Cuando estos síntomas empeoran o no tienen explicación clara, es crucial consultar a un médico", advierten los expertos. En casos graves, como dolor torácico intenso o desmayos, se requiere atención urgente.
¿Por qué se detecta tarde?
La similitud de los síntomas con otras enfermedades comunes retrasa el diagnóstico. Estudios internacionales revelan que el 21% de los pacientes espera más de dos años para recibir un diagnóstico certero. La prueba clave es el cateterismo cardíaco derecho, aunque antes suelen realizarse ecocardiogramas y estudios pulmonares.
La supervivencia a cinco años varía entre el 50% y el 86%, dependiendo de la gravedad al momento del diagnóstico. En América Latina, los pacientes suelen ser más jóvenes y llegar a etapas avanzadas, según registros regionales como RELAHP.
Desafíos en la región y costo del tratamiento
La falta de acceso a especialistas y la escasez de registros epidemiológicos precisos dificultan la atención. Además, la HAP impacta la salud mental: un 28% de los pacientes presenta depresión y un 37%, ansiedad, según un metaanálisis.
El costo del tratamiento se dispara en etapas avanzadas. Un estudio italiano calculó un gasto anual promedio de 125,000 euros por paciente, mientras que en fases iniciales ronda los 46,303 euros. Otras investigaciones, como una revisión en PharmacoEconomics, reportaron costos mensuales de hasta $14,614 en casos graves.
Claves para mejorar el pronóstico
Los especialistas insisten en cuatro prioridades:
- Reconocer síntomas como fatiga y disnea persistentes.
- Derivar rápidamente a centros especializados.
- Fortalecer registros médicos regionales.
- Incluir apoyo psicológico en el tratamiento.
La HAP —que no debe confundirse con la presión arterial alta— provoca un engrosamiento progresivo de las arterias pulmonares, obligando al corazón a trabajar bajo mayor presión. Su detección temprana marca la diferencia entre un tratamiento efectivo y complicaciones graves.








