El Salvador despliega tropas en Haití en una operación sin precedentes para combatir el control de pandillas y buscar ciudadanos desaparecidos, marcando un giro en la estrategia internacional para resolver la crisis de seguridad en el país caribeño.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunció el envío de un contingente militar que, según fuentes oficiales, tiene como objetivo principal localizar a cuatro ciudadanos salvadoreños desaparecidos en Haití. Sin embargo, analistas señalan que esta movilización podría ser clave para fortalecer la lucha contra las pandillas que dominan amplias zonas del territorio haitiano, incluyendo partes de la capital, Puerto Príncipe.
Expertos en seguridad internacional destacan que la presencia militar salvadoreña podría marcar una diferencia significativa frente a iniciativas anteriores, como el despliegue de un contingente keniano enfocado en labores policiales. Algunos especialistas sugieren que esta acción podría complementarse con apoyo de inteligencia estadounidense, aunque no se ha confirmado oficialmente ningún acuerdo en este sentido.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha precisado que la mayoría de los efectivos salvadoreños adicionales no forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas autorizada por el Consejo de Seguridad en septiembre de 2025. Según Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, estos militares operan fuera del mandato y los mecanismos de información del organismo internacional.
Este despliegue ocurre en un contexto en el que la Policía Nacional de Haití enfrenta graves limitaciones de personal, recursos y equipamiento, lo que ha dificultado su capacidad para responder a la creciente violencia de las pandillas. Según datos no oficiales, grupos armados controlan hasta el 60% del territorio haitiano, incluyendo rutas comerciales clave y áreas estratégicas de Puerto Príncipe.
La crisis ha provocado una escalada en la inseguridad, con secuestros masivos, bloqueos de carreteras y enfrentamientos armados que han dejado a la población civil en una situación crítica. Además, se ha filtrado una carta atribuida a Wilson Joseph, alias «Lanmò Sanjou», líder de la pandilla 400 Mawozo, en la que solicita un diálogo con las fuerzas internacionales. Sin embargo, la ONU ha aclarado que la recepción de esta comunicación no implica reconocimiento ni respaldo a su contenido.
El gobierno haitiano ha autorizado formalmente la presencia de las tropas salvadoreñas, lo que según analistas, evita que sean percibidas como una fuerza invasora. Esta colaboración bilateral podría sentar un precedente en la región, especialmente en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Este despliegue militar ocurre en un momento crucial para Haití, donde la falta de control territorial ha debilitado gravemente la capacidad del gobierno para ejercer su autoridad. La recuperación de zonas clave, especialmente en Puerto Príncipe, se ha convertido en una prioridad urgente para restaurar el orden y garantizar la seguridad de la población.
Las autoridades salvadoreñas y haitianas mantienen un diálogo activo sobre los próximos pasos de esta operación, mientras la comunidad internacional observa con atención los posibles resultados de esta iniciativa, que podría redefinir el enfoque para abordar la crisis de seguridad en Haití.









