Más de 570 personas en República Dominicana esperan un trasplante de órgano que podría salvar sus vidas, según datos oficiales del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (INCORT). La cifra, que podría aumentar, refleja una creciente demanda de donaciones en el país, mientras persisten mitos y desconocimiento que frenan esta práctica vital.
La doctora Wanda Rodríguez, coordinadora general del INCORT, alertó que la lista de espera no disminuye al ritmo necesario. La mayoría de los pacientes, explicó, sufren de falla renal crónica o insuficiencia cardíaca congestiva, condiciones que limitan gravemente su calidad de vida. Además, hay otros pacientes que aún no están listos para ingresar al registro, ya que deben cumplir ciertos requisitos médicos para tolerar la cirugía.
Rodríguez destacó que el INCORT sigue promoviendo la donación de órganos, pero enfrenta desafíos culturales y sociales. Muchas personas desconocen cómo funciona el proceso o tienen miedos infundados sobre la extracción de órganos. "Es crucial que quienes deseen ser donantes lo comuniquen claramente a sus familias", enfatizó la experta. En caso de fallecimiento, la decisión final recae en los familiares, quienes deben estar informados y conscientes de la voluntad del donante.
En República Dominicana, se han realizado más de 4,000 trasplantes de córneas, 1,700 de riñón, 97 de hígado y tres de corazón, según datos del INCORT. Estos números demuestran la experiencia acumulada en el país, aunque aún queda mucho por hacer. Rodríguez señaló que los testimonios de pacientes trasplantados pueden ser clave para sensibilizar a la población sobre la importancia de la donación.
La especialista también desmintió algunos mitos que circulan en la sociedad, como los rumores sobre secuestros para extraer órganos. "Estas son leyendas urbanas que no tienen sustento en la realidad", afirmó. El proceso de donación es complejo y requiere pruebas de compatibilidad, además de un protocolo médico riguroso. Rodríguez hizo un llamado a diferenciar entre las representaciones ficticias de películas y series y la práctica médica real.
El INCORT continúa trabajando para concienciar a la población y aumentar las donaciones. La espera de un trasplante puede ser larga y dolorosa, pero también representa una oportunidad de vida para quienes dependen de estos procedimientos. Con más donantes, cientos de pacientes podrían recuperar su calidad de vida y reintegrarse a sus actividades cotidianas, familiares y laborales.
El desafío sigue vigente: aumentar la cultura de donación en el país para salvar más vidas. El tiempo corre para quienes esperan esa llamada que podría cambiar su destino.






