Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que se celebrarán el próximo martes, marcarán un hito en la historia política del país: serán las primeras en las que la inteligencia artificial (IA) jugará un papel masivo en la toma de decisiones de los votantes. La propaganda y la desinformación, ya habituales en los comicios estadounidenses, han alcanzado un nuevo nivel gracias a herramientas avanzadas de IA que permiten crear imágenes, videos y audios hiperrealistas con facilidad y a bajo costo.
Plataformas como YouTube, Facebook, Instagram, TikTok y X ofrecen estas herramientas a republicanos y demócratas para movilizar al electorado, mientras reducen sus esfuerzos para combatir manipulaciones y mentiras electorales. Además, tecnologías como ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic se usan cada vez más para obtener información política, lo que añade otra capa de complejidad al proceso electoral.
Frances Haugen, exingeniera de Facebook y denunciante de las prácticas tóxicas de la red social, advirtió que ahora es posible llevar a cabo campañas de desinformación con una calidad impensable en 2016. "Nos estamos adentrando en terreno desconocido", afirmó Deen Freelon, experto en política digital, en declaraciones al New York Times.
Un estudio del Wesleyan Media Project reveló que los candidatos han gastado más de 137 millones de dólares este año en crear más de 220 anuncios políticos utilizando IA. El 80% de estos contenidos fueron impulsados por republicanos, y en el 70% de los casos no se identificaron como falsos. Este fenómeno, conocido como slopaganda, sigue sin regulación federal en Estados Unidos.
Donald Trump ha sido uno de los principales beneficiarios de estas tecnologías. Ha utilizado la IA para generar contenidos incendiarios, desde promover un complejo turístico en los escombros de Gaza hasta ridiculizar a manifestantes que denuncian su autoritarismo. Los demócratas también han sufrido los efectos de la desinformación, como en el caso de James Talarico, candidato al Senado por Texas, quien fue víctima de un deepfake que lo mostraba reescribiendo la Biblia y circuló incluso en español.
El alud de desinformación ha sido facilitado por la disminución de los esfuerzos de las grandes tecnológicas para moderar contenidos. Meta y YouTube eliminaron en 2023 sus políticas contra los bulos que alegaban fraude en las elecciones de 2020, en las que Joe Biden resultó vencedor. Aunque algunas empresas de IA han implementado mecanismos para evitar la desinformación, estudios como el del Brennan Center for Justice muestran que aún fallan en detectar deepfakes, incluso cuando ellos mismos los generan.
Las elecciones de medio mandato no solo son cruciales para el futuro político de Trump, sino que también sirven como campo de prueba para el impacto de la IA en los procesos democráticos. Con una regulación casi inexistente y herramientas cada vez más poderosas, el panorama electoral estadounidense está siendo transformado por una tecnología que promete tanto potencial como riesgos.








