El presidente ruso Vladímir Putin ordenó la invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022, desatando un conflicto que sigue azotando el este de Europa. A más de un año del inicio de la guerra, los combates continúan sin tregua, dejando miles de víctimas y un escenario internacional marcado por la tensión.
La guerra ha desplazado a millones de ucranianos y ha generado una crisis humanitaria sin precedentes en la región. Las fuerzas rusas han avanzado en varias zonas del este de Ucrania, mientras las tropas ucranianas, respaldadas por Occidente, resisten con firmeza. Este conflicto ha llevado a sanciones económicas masivas contra Rusia por parte de la Unión Europea, Estados Unidos y otros aliados, afectando gravemente la economía global.
Putin justifica la invasión como una operación militar "especial" para proteger a los rusoparlantes en Ucrania y desmilitarizar el país, mientras que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado la agresión como un intento de anexión. La comunidad internacional ha condenado enérgicamente las acciones de Rusia, pero hasta ahora no se vislumbra una solución diplomática próxima.
El conflicto ha tenido repercusiones globales, desde el aumento de los precios de la energía hasta el fortalecimiento de la OTAN con la incorporación de Finlandia y la posible entrada de Suecia. Además, la guerra ha puesto en evidencia las divisiones políticas internacionales, con países como China y la India manteniendo posturas ambiguas frente a la crisis.
Mientras tanto, la población ucraniana sigue sufriendo los embates de la guerra, con ciudades enteras devastadas y una infraestructura crítica en ruinas. La reconstrucción del país parece aún lejana, mientras el mundo observa con preocupación cómo este conflicto redefine el orden geopolítico.

