El presidente ruso Vladimir Putin mantuvo este martes su primer contacto con líderes europeos en un año, justo cuando entraba en vigor una frágil tregua humanitaria en una ciudad ucraniana ocupada por tropas rusas. El alto el fuego en Oleshky, localidad del sur de Ucrania que sufre graves carencias de suministros, fue anunciado por la primera dama estadounidense Melania Trump y parecía respetarse en las primeras horas.
La conversación de Putin con el presidente finlandés Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre marcó un gesto inusual de diálogo en medio de la guerra. Según Helsinki, los líderes abordaron el conflicto en Ucrania, aunque no se revelaron detalles concretos.
Este acercamiento se produce tras un controvertido acuerdo entre Washington y Moscú para el suministro de diésel ruso a EE.UU., saltándose parcialmente las sanciones occidentales. La medida ha provocado críticas de Ucrania y sus aliados europeos, que la ven como un gesto de debilidad frente al Kremlin.
Mientras, en Oleshky, el gobernador nombrado por Rusia, Leonid Pasechnik, confirmó la tregua, aunque persisten las dudas sobre su duración. La ciudad, clave en el frente sur, lleva meses sufriendo escasez de alimentos y medicinas.
La llamada de Putin con los líderes nórdicos parece un intento de Moscú por reducir su aislamiento internacional, aunque sin concesiones sobre su invasión a Ucrania. El diálogo, más simbólico que sustancial, contrasta con los continuos combates en otras zonas del frente.











