Alemania en llamas: violentos disturbios sacuden las principales ciudades en masivas protestas de la Generación Z
Alemania vivió este sábado una jornada de caos con violentos enfrentamientos entre jóvenes manifestantes y la policía en ciudades como Berlín, Hamburgo, Colonia y Frankfurt, marcada por barricadas en llamas, cargas policiales y el lanzamiento de artefactos pirotécnicos. Las protestas de la Generación Z, convocadas en más de 30 ciudades, reúnen demandas contra la precariedad laboral, el cambio climático y el rearme militar, pero derivaron en disturbios que obligaron a blindar zonas comerciales de lujo ante el riesgo de saqueos.
En la Puerta de Brandeburgo, grupos de ultraderecha y izquierda radical chocaron tras una marcha pacífica, mientras en Frankfurt cientos de encapuchados del "bloque negro" se enfrentaron a antidisturbios. Escenas similares se repitieron en Stuttgart, Leipzig y Hannover, donde se desplegaron cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Aunque los organizadores esperaban 180.000 asistentes en todo el país, la participación fue menor.
Comercios blindados y tensiones en zonas de lujo
Los esfuerzos policiales se centraron en proteger áreas como la avenida Kurfürstendamm de Berlín, donde tiendas de alta gama y joyerías amanecieron con vitrinas reforzadas con madera, replicando medidas tomadas en Múnich, Düsseldorf y Hamburgo. El temor a vandalismos llevó incluso a colectivos estudiantiles a retirarse de las convocatorias.
Las demandas de los jóvenes alemanes reflejan las de sus pares europeos: acceso a vivienda, recortes en educación y acciones climáticas. Sin embargo, la mezcla de grupos extremos y la intervención policial convirtieron las protestas en un polvorín. Berlín, con decenas de miles de manifestantes, registró los incidentes más graves, incluidos choques entre facciones opuestas bajo vigilancia de fuerzas de seguridad.
El gobierno alemán enfrenta ahora el desafío de contener el malestar de una generación que, a diferencia de protestas anteriores, ha mostrado una capacidad de movilización transfronteriza y una radicalización creciente. Las imágenes de calles en llamas y comercios atrincherados anticipan un verano caliente en Europa.







