Netanyahu echa por tierra las esperanzas de una nueva tregua en Gaza

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Netanyahu echa por tierra las esperanzas de una nueva tregua en Gaza

El liderazgo político y militar de Israel ha lanzado durante las últimas horas un jarro de agua fría a las expectativas de una nueva tregua parcial entre Hamás e Israel que permita la liberación de los rehenes que aún se hallan en manos de grupo islamista palestino y que se convierta en la antesala de un alto el fuego definitivo. El primer ministro Binyamín Netanyahu ha advertido que su Ejército "va a intensificar los combates" en las horas a venir y que la guerra "será larga", exactamente las mismas palabras empleadas horas después por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Herzi Halevi, al proclamar que "no existen atajos para desmantelar a un grupo terrorista". Durante las últimas horas, al menos 241 palestinos han perdido la vida como consecuencia de los bombardeos con fuerzas renovadas contra un centenar de objetivos en la depauperada y destruida franja.

En un artículo de opinión publicado por 'The Wall Street Journal', Netanyahu ha enumerado los objetivos de las Fuerzas de Defensa Israelís (FDI) en la franja. "Hamás debe ser destruido, Gaza debe ser desmilitarizada y la sociedad palestina debe ser desradicalizada. Estos son los tres requisitos para la paz entre Israel y sus vecinos palestinos en Gaza". Sin embargo, el balance hasta la fecha de dos meses de ofensiva militar no es particularmente lustroso. El grueso del liderazgo de la milicia extremista palestina permanece en libertad, en particular los tres comandantes que, según el país hebrero, planearon y ejecutaron la operación terrorista contra el sur de Israel, en el que perdieron la vida cerca de 1.200 civiles: Mohamed Deif, líder de las Brigadas Al Qassam, su mano derecha, Marwan Issa, y el líder de Hamás en Gaza, Yahia Sinwar. Los tres están dirigiendo las operaciones militares de Hamás desde búnkeres excavados en el subsuelo e incluso las negociaciones para la liberación de rehenes.

Incluso en el caso de que el Estado hebreo logre el objetivo de acabar con su vida, las aspiraciones de desradicalizar Hamás formuladas por el primer ministro israelí suenan hoy en día a quimera. En el pasado, las fuerzas armadas hebreas han asesinado hace más de un decenio a los líderes históricos de Hamás, como el jeque Ahmed Yasín o Abdel Aziz Rantisi, para luego reconstituirse de nuevo.

Inmune al desaliento

Inmune al desaliento, la comunidad humanitaria, con la ONU a la cabeza, continúa presionando en favor de un alto el fuego. Funcionarios de la Organización Mundial de la Salud, dependiente de Naciones Unidas, ha podido visitar en las últimas horas el hospital de Deir el Balah, en el centro de la ciudad de Gaza, en el que pudieron escuchar "historias desgarradoras", con familias enteras que han perdido la vida, tras un bombardeo en el campo de refugiados de Al Maghazi, próximo al centro sanitario en el que podrían haber muerto hasta 70 personas. "Este último bombardeo sobre una comunidad de Gaza demuestra por qué se necesita un alto el fuego inmediato", ha escrito el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la red social X. "Una tregua humanitaria en Gaza es el único camino adelante", ha declarado por su parte Filippo Grandi, jefe del organismo de refugiados de la ONU.

Dentro de Israel, quienes presionan con fuerza son los familiares de los rehenes aún en poder del grupo islamista, convertidos ya en una fuerza opositora al primer ministro Netanyahu. El lunes, un grupo de ellos interrumpió con gritos un discurso del dirigente en el Parlamento, con gritos de "ahora, ahora" y pancartas exigiendo negociaciones para la liberación de los suyos. Desde el inicio de la ofensiva militar israelí, han protagonizado multitud de concentraciones exigiendo el fin de los combates y el inicio de conversaciones. Hamás ya ha dicho que no está dispuesto a liberar a más rehenes mientras no exista un compromiso de las autoridades israelís de detener las operaciones militares. Mediadores de Egipto y Catar se afanan en consensuar a ambas partes para lograr un nuevo alto el fuego, aunque a tenor de las declaraciones de ambos bandos, las posiciones permanecen muy alejadas.

Otro de los grandes temores es que la ofensiva en Gaza degenere en un conflicto regional a gran escala, en el cual pudieran implicarse la milicia chií Hizbulá, fuerte en el sur del Líbano, y otros actores regionales. En la frontera norte de Israel se registran a diario intercambios de disparos, mientras que los hutís, en Yemen, han intensificado sus ataques contra mercantes en el mar Rojo y el mar de Arabia. Desde octubre, caso dos centenares de personas han perdido la vida en esta zona como consecuencia de los combates, en particular en territorio libanés. Más de 120 milicianos de la milicia chií, 16 pertenecientes a milicias palestinas y una veintena de civiles. EEUU, por su parte, también se está implicando cada vez más en el conflicto al atacar posiciones de grupos proiranís en Irak, lo que ha suscitado una viva protesta del Gobierno de Bagdad.

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