Un violento terremoto de magnitud 7,7 sacudió la madrugada de este sábado la isla de Flores, en Indonesia, dejando al menos 40 fallecidos y más de 2000 evacuados. Horas más tarde, un segundo sismo de 6,9 grados estremeció la isla de Sumatra, causando destrozos y aumentando el caos en una región ya vulnerable debido a su ubicación en el llamado "Cinturón de Fuego del Pacífico".
El primer temblor golpeó la localidad de Nagekeo, en Flores, hogar de más de dos millones de personas. El segundo tuvo su epicentro en Pematangsiantar, Sumatra, a apenas 126 kilómetros de Yakarta, la capital del país. Aunque no se ha emitido alerta de tsunami, los daños en infraestructuras son considerables y las autoridades se esfuerzan por atender a los afectados.
Indonesia es conocida por su alta actividad sísmica, ya que se sitúa sobre una zona donde convergen varias placas tectónicas. Esta posición geográfica la convierte en una de las regiones más propensas a terremotos y erupciones volcánicas en el mundo. Las autoridades continúan evaluando los daños y trabajan en la asistencia de las comunidades más afectadas.
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