Crisis política en Israel tras fallido intento de eximir a ultraortodoxos del servicio militar
El gobierno israelí colapsó por divisiones internas tras no lograr aprobar una polémica ley que eximiera del servicio militar a estudiantes religiosos judíos. El primer ministro Benjamin Netanyahu, en un intento desesperado por mantener el poder antes de disolver el Parlamento, impulsó leyes controvertidas, como declarar el estudio de la Torá como "valor nacional fundamental".
Netanyahu está atrapado en una alianza tóxica con los ministros de extrema derecha Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, quienes rechazan cualquier tregua con Palestina y exigen la expulsión de palestinos, más asentamientos en Gaza y la anexión de Cisjordania. Aceptar un plan de paz propuesto por EE.UU. significaría el fin de su coalición, por lo que insiste en continuar la ofensiva militar para sobrevivir políticamente.
Gaza: dos años de guerra y desastre humanitario
La campaña electoral arranca tras más de 30 meses de violencia en Gaza, donde el bloqueo israelí ha dejado miles de muertos y 70.000 niños con desnutrición crítica. Pese a los llamados al alto el fuego de Washington, los bombardeos continúan. Netanyahu también sabotea negociaciones entre EE.UU. e Irán, temiendo que una tregua sea percibida como una derrota para Israel.
Aislamiento global y tensiones regionales
La guerra en Gaza ha dejado a Israel internacionalmente aislado. Los Acuerdos de Abraham (pactos de normalización con países árabes) están paralizados por el temor de sus líderes a revueltas populares en apoyo a Palestina. Además, Israel ha quedado fuera de las negociaciones clave entre Washington y Teherán, evidenciando la pérdida de influencia de Netanyahu.
El declive de EE.UU. y el fracaso contra Irán
La crisis israelí se enmarca en la derrota estratégica de EE.UU. contra Irán. Los masivos bombardeos de febrero y abril no lograron detener el programa nuclear iraní ni quitarle el control del estrecho de Ormuz. El acuerdo de alto el fuego firmado por Trump fue roto poco después, sumiendo a la región en un ciclo de violencia que debilita la hegemonía estadounidense.
Elecciones polarizadas y bloqueo político
Las encuestas muestran un empate técnico entre el partido de derecha Yashar, liderado por el exmilitar Gadi Eisenkot, y el Likud de Netanyahu. Sin embargo, ningún bloque alcanzaría los 61 escaños necesarios para gobernar, ya que la oposición rechaza aliarse con partidos árabes. El resultado previsible es más inestabilidad en un Israel dividido y en crisis.
El panorama refleja un país atrapado en su propia polarización, con un líder acorralado, aliados radicales y una población exhausta por la guerra. Mientras tanto, Gaza sigue pagando el precio más alto.













