Francia vive una noche de protestas masivas contra el gobierno de Macron
Miles de manifestantes tomaron las calles de París, Marsella, Lyon y otras ciudades francesas este sábado en una nueva jornada de movilizaciones contra las políticas del presidente Emmanuel Macron, desafiando las prohibiciones gubernamentales y enfrentando una fuerte represión policial. La protesta, convocada por sindicatos y colectivos estudiantiles, se centró en el alto costo de vida, la inflación y lo que los manifestantes califican como "autoritarismo" del gobierno.
En París, la policía cercó a cientos de estudiantes cerca de la Plaza de la Bastilla, donde se habían reunido pese a la prohibición expresa del Consejo de Estado. Los agentes utilizaron gases lacrimógenos y cargaron contra los manifestantes, mientras estos coreaban consignas como "Hagamos que paguen ellos" y entonaban "Bella Ciao", himno de la resistencia antifascista.
En Marsella, la CGT (Confederación General del Trabajo) formó cadenas humanas para proteger a los manifestantes tras los choques con las fuerzas de seguridad, que intentaron impedir la marcha. Testigos denunciaron agresiones a periodistas, a quienes les exigieron identificarse bajo amenazas. Mientras, en Lyon, jóvenes enfrentaron a grupos de ultraderecha que buscaban provocar disturbios.
Según la Intersindical, más de medio millón de personas participaron en las protestas en todo el país, aunque el Ministerio del Interior redujo la cifra. La jornada terminó con un ambiente festivo en ciudades como Burdeos y Rennes, donde los manifestantes bailaron y cantaron en plena calle, anticipando más movilizaciones para el 5 de noviembre.
El gobierno francés ha endurecido su postura, imponiendo rutas restrictivas y desplegando un amplio operativo policial. Sin embargo, la determinación de los manifestantes —estudiantes, trabajadores y sindicalistas— marca un nuevo capítulo en la ola de protestas que sacude Francia desde hace semanas.







