Irán utilizó municiones en racimo, armas prohibidas a nivel internacional, contra Israel durante el conflicto entre ambos países en junio, según denunció Amnistía Internacional. Estas bombas, diseñadas para liberar cientos de submuniciones al estallar, fueron lanzadas sobre áreas residenciales, poniendo en grave riesgo a la población civil.
El informe del organismo de derechos humanos señala que las fuerzas iraníes dispararon misiles balísticos cuyas ojivas contenían submuniciones. Estas impactaron en varias ciudades israelíes, incluida la zona metropolitana de Gush Dan, cerca de Tel Aviv, el 19 de junio. Además, la ciudad de Beersheba, en el sur, y Rishon LeZion, al sur de Tel Aviv, también fueron atacadas los días 20 y 22 de junio, respectivamente.
Amnistía Internacional asegura haber analizado fotografías y videos que muestran los cráteres causados por estas municiones, consistentes con el uso de bombas de racimo. Este tipo de armamento está prohibido en más de 100 países debido a su capacidad para causar daños indiscriminados y dejar restos explosivos que siguen siendo peligrosos años después.
La organización ha condenado el uso de estas armas, destacando que su empleo en zonas pobladas viola el derecho internacional humanitario. "El uso de municiones en racimo en áreas civiles es inaceptable y debe ser investigado de inmediato", declaró un portavoz de Amnistía.
Este incidente ha vuelto a poner en entredicho las prácticas bélicas de Irán en medio de la creciente tensión en la región. Mientras tanto, Israel aún no ha emitido un comentario oficial sobre las acusaciones, pero el conflicto sigue siendo un foco de preocupación internacional.
En resumen, el uso de armas prohibidas por parte de Irán ha dejado una marca devastadora y ha generado nuevas preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos en el ámbito de los conflictos armados. Las consecuencias de estos ataques podrían tener un impacto duradero, tanto en la población como en la política regional.

