La iniciativa, atribuida a funcionarios estadounidenses por The New York Times, contempla un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas militares. La negociación marcaría un giro significativo en la relación entre Washington y Caracas y abriría interrogantes sobre la soberanía venezolana y el alcance de la presencia militar extranjera.
Estados Unidos y Venezuela mantienen conversaciones para establecer un acuerdo que permitiría a las tropas estadounidenses permanecer en territorio venezolano a largo plazo, según una información publicada este martes por The New York Times, que cita a funcionarios del Gobierno estadounidense.
La negociación gira en torno a un instrumento conocido como Status of Forces Agreement (SOFA), o acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas, un mecanismo jurídico que establece las condiciones bajo las cuales los militares de un país pueden permanecer y desarrollar actividades en otro Estado.
El Departamento de Estado estadounidense estaría encabezando las conversaciones. Sin embargo, todavía no se han divulgado detalles sobre la cantidad de efectivos que podrían permanecer en Venezuela, las instalaciones que utilizarían, las zonas donde operarían ni la duración específica del eventual acuerdo.
Tampoco está claro si Washington pretende establecer bases militares permanentes o si busca una presencia más limitada mediante personal de cooperación, asesores, entrenamiento y operaciones conjuntas.
Un giro en la relación entre Washington y Caracas
La posibilidad de un acuerdo de esta naturaleza representa un cambio significativo en las relaciones entre ambos países, que durante años estuvieron marcadas por sanciones, confrontaciones diplomáticas y acusaciones mutuas.
La situación cambió radicalmente después de la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos. Desde entonces, Washington ha desarrollado una relación de negociación con el Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, quien asumió la conducción interina del país.
En los meses posteriores se han producido acercamientos en materia económica, energética y de seguridad. La presencia de personal militar estadounidense en Venezuela también fue registrada durante las operaciones de asistencia tras los terremotos de junio, aunque el propio comandante del Comando Sur aseguró entonces que aquella misión era temporal y que no existían planes para mantener a esos efectivos de manera permanente.
La negociación de un acuerdo SOFA supondría un paso distinto: establecería un marco legal para una presencia militar que podría prolongarse más allá de una operación específica.
¿Qué implica un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas?
Este tipo de convenios no significa necesariamente que el país anfitrión entregue el control de su territorio ni que se establezca automáticamente una base militar extranjera.
Los acuerdos SOFA suelen regular cuestiones como la jurisdicción sobre los militares, sus privilegios e inmunidades, el ingreso y salida de personal y equipos, las condiciones para realizar ejercicios y las responsabilidades de cada Gobierno.
Estados Unidos mantiene acuerdos de este tipo con numerosos países. El alcance de cada uno depende de sus términos y de las actividades autorizadas.
En el caso venezolano, la ausencia de información pública sobre las condiciones de la negociación impide determinar qué facultades tendría el personal estadounidense y qué límites impondría Caracas a sus operaciones.
Una negociación con implicaciones regionales
La posibilidad de una presencia militar estadounidense prolongada en Venezuela tendría repercusiones más allá de las relaciones bilaterales. El país posee importantes reservas petroleras y una ubicación estratégica en el Caribe y el norte de Sudamérica, una región donde Washington ha incrementado su actividad militar y de seguridad.
También podría generar reacciones de países como Colombia, Brasil y Cuba, además de modificar el equilibrio de las relaciones entre Estados Unidos y otros actores internacionales con intereses en Venezuela.
Por ahora, lo confirmado es que existen conversaciones para establecer un marco jurídico que permita la permanencia de fuerzas estadounidenses. No se ha anunciado públicamente la firma del acuerdo ni se conocen sus condiciones definitivas.
La pregunta central será qué tipo de presencia militar está dispuesto a aceptar el Gobierno venezolano, bajo qué autoridad operaría y qué garantías tendría el país sobre el control de sus instalaciones y territorio.









