Gestamp resiste la crisis automotriz con márgenes récord mientras avanza su plan de rescate
El gigante español de autopartes Gestamp está capeando la tormenta en el sector automotriz con una estrategia que prioriza ganancias sobre ventas, según un análisis de Deutsche Bank. Mientras la producción mundial de coches se hunde, la firma madrileña logra mantener sus ingresos estables y disparar sus márgenes gracias al Plan Phoenix, su operación de rescate interno.
El banco alemán mantiene su recomendación de "Mantener" las acciones con un precio objetivo de 3,25 euros, pero destaca que Gestamp podría sorprender en 2026 si sigue recortando costes. La clave: ya ha reformado 3 de las 6 plantas previstas en su plan de eficiencia, aunque los gastos de la transformación aún lastran sus resultados.
Resultados bajo la lupa
Este 30 de julio, Gestamp desvelará sus cifras del segundo trimestre en medio de un mercado nervioso. Los analistas esperan:
- Ingresos de 2.869 millones (solo un 0,3% más que en 2025).
- Un margen EBITDA del 11,7%, casi dos puntos arriba del primer trimestre.
- Flujo de caja sólido, con un 35% de conversión.
"La estacionalidad juega a su favor, pero el mérito es su capacidad para apretar costes sin romperse", afirma Christoph Laskawi, analista de Deutsche Bank. El conflicto en Oriente Medio —que amenaza a otras industrias— no ha golpeado sus operaciones, y su exposición al alza de la energía es mínima (1,6% de sus ventas).
El truco: menos coches, más beneficio
Mientras competidores se ahogan por la caída en pedidos, Gestamp ha cambiado el guion:
- Congela inversiones en expansión.
- Ajusta plantas para fabricar con menos recursos.
- Apuesta por piezas premium para eléctricos, donde los márgenes son mayores.
El Plan Phoenix avanza "como relojería", según el informe, pero el banco advierte: "No esperamos milagros en 2026". El mercado automotor seguirá plano, y la firma no revisará sus previsiones anuales. Su supervivencia depende de seguir exprimiendo cada euro… aunque venda menos.
La conclusión
Gestamp se ha convertido en el "rey del apretón" en una industria en crisis. Mientras espera tiempos mejores, su fórmula —menos volumen, más rentabilidad— le está evitando el desastre. Pero el verdadero examen llegará en 2026: si el Plan Phoenix culmina con éxito, podría emerger como una de las pocas ganadoras del colapso automotriz.

