El gobierno de Estados Unidos ha pactado un acuerdo histórico con Venezuela para asegurar el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de petróleo del país sudamericano. Este convenio, anunciado apenas dos días después de su firma, permitirá a Washington reabastecer sus reservas estratégicas, que se encuentran en niveles críticamente bajos por primera vez desde la década de 1980.
Donald Trump, expresidente de EE.UU., celebró el acuerdo en una publicación en Truth Social, afirmando que esto ayudará a "llenar las reservas estratégicas nacionales" que, según él, quedaron "prácticamente vacías" durante la administración de Joe Biden. Trump calificó el pacto como "un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos" y aseguró que el proceso de llenado comenzará "muy pronto".
Por su parte, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, defendió el proyecto, destacando que tendrá un impacto significativo en el "renacimiento" del país. Según Rodríguez, el acuerdo permitirá aumentar la producción de petróleo con la participación de operadores privados y atraerá inversiones para reconstruir la infraestructura industrial del sector.
El acuerdo llega en un momento de tensión geopolítica y escasez de suministros energéticos. Las reservas estratégicas de petróleo de EE.UU. han caído por debajo de los 300 millones de barriles, niveles no vistos desde hace más de cuatro décadas. Además, el Departamento de Energía estadounidense está liberando 172 millones de barriles para mitigar el impacto del conflicto con Irán, lo que dejaría el inventario estratégico en un mínimo histórico de 243 millones de barriles.
Sin embargo, la urgencia por reabastecer las reservas no está exenta de riesgos. Expertos advierten que el vaciamiento acelerado de las cavernas subterráneas de sal en Luisiana y Texas, utilizadas para almacenar el crudo, podría causar daños irreparables. Este deterioro no solo dificultaría la capacidad de respuesta de EE.UU. ante crisis energéticas futuras, sino que también aumentaría los riesgos de integridad de los depósitos.
El acuerdo con Venezuela marca un giro significativo en las relaciones entre ambos países y podría tener repercusiones regionales y globales. Mientras Washington busca asegurar su suministro energético, Caracas apuesta por revitalizar su industria petrolera en medio de una compleja situación económica.



