China está reforzando urgentemente sus defensas contra desastres naturales tras una oleada de muertes por inundaciones y deslizamientos de tierra este verano. El gobierno alerta que el cambio climático está agravando las lluvias extremas y provocando catástrofes "impredecibles" en nuevas zonas del país.
El Ministerio de Recursos Naturales publicó un plan hasta 2030 para mejorar alertas tempranas y gestión de riesgos. China, descrita como "uno de los países más afectados" por desastres geológicos, enfrenta peligros crecientes por condiciones meteorológicas extremas, terremotos y actividades humanas.
Las autoridades advierten que las lluvias torrenciales pueden desencadenar ahora tragedias "múltiples y en cadena" incluso fuera de áreas tradicionalmente vulnerables. El plan incluye monitoreo satelital bianual de zonas de riesgo, investigaciones en localidades críticas y simulacros de emergencia en 1.206 condados prioritarios.
La medida llega tras un verano mortal: el tifón Noul desplazó a 750.000 personas en el sureste, las lluvias de Maysak mataron a 39 en Guangxi, y un alud en Chongqing sepultó edificios dejando 51 muertos en julio. "La complejidad de estos fenómenos supera nuestra capacidad de predicción", admitió el gobierno.
Mientras el clima extremo golpea con más fuerza, China lucha por evitar que su temporada de monzones se convierta en una pesadilla recurrente.






