El caos vial en Santo Domingo se roba el protagonismo de las mejoras urbanas
Lo que prometía ser un avance en la movilidad de Santo Domingo se ha convertido en un escenario de riesgo. Aunque el nuevo túnel en la avenida Luperón y su distribuidor de tráfico fueron inaugurados con bombos y platillos, la falta de semáforos funcionales ha generado un caos que parece sacado de una película de acción. Conductores y peatones lidian a diario con un laberinto de vehículos que compiten por avanzar, convirtiendo la zona en un peligroso punto de encuentro.
Un escenario de alto riesgo
El problema no es solo el tráfico. La ausencia de señalización adecuada ha llevado a choques menores y situaciones de estrés que recuerdan a los peores atascos en ciudades como Los Ángeles o Nueva York. Los vecinos del área comparan el cruce con un "salvaje oeste vial", donde las reglas parecen haber desaparecido.
Entre el progreso y el desorden
Las autoridades prometieron que estas obras modernizarían la ciudad, pero la realidad ha sido otra. Mientras algunos celebran la reducción de tiempos en ciertos tramos, otros exigen soluciones inmediatas. "Es como construir un estadio de lujo y olvidarse de las salidas de emergencia", comentó un conductor frustrado.
El contraste entre la infraestructura nueva y la falta de control ha dejado en evidencia un problema mayor: la planificación urbana necesita más que cemento y asfalto para funcionar. Por ahora, los conductores siguen navegando a ciegas en un escenario que, lejos de ser futurista, parece sacado de un videojuego de conducción extrema.












