El enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack, se retractó de sus polémicas declaraciones sobre la ocupación israelí de los Altos del Golán, tras desatar un terremoto político que contradice la postura oficial de Washington. El embajador, destinado en Turquía, había afirmado en una entrevista que Israel "todavía" mantiene el control de este estratégico territorio sirio capturado en 1967, en contra de resoluciones de la ONU.
La retractación llega tras críticas internas, incluido el senador republicano Rick Scott, quien recordó que el expresidente Trump reconoció en 2019 la soberanía israelí sobre el Golán, rompiendo décadas de política exterior estadounidense. Barrack insistió en que sus palabras fueron "malinterpretadas" y solo buscaban describir el estatus histórico, no respaldar la posición de Naciones Unidas.
El escándalo estalló mientras aumentan las tensiones entre Israel y Turquía por Siria. Barrack también cuestionó los recientes bombardeos israelíes contra una base aérea siria, destinados a bloquear la expansión turca en la región. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, defendió los ataques, advirtiendo que no permitirán que Ankara amenace su seguridad.
Pero las declaraciones más explosivas surgieron al abordar las negociaciones entre Israel y Líbano. Barrack sugirió que Hezbollah e Irán —financiadores clave de la milicia chií— deberían estar en la mesa de diálogo, aunque luego aclaró que Washington "no negocia con terroristas". La gira diplomática del embajador se ha convertido en un campo minado para la política de Oriente Medio, donde cada palabra puede reavivar viejos conflictos.











