Marruecos gasta millones en lobby en EE.UU. mientras tensiona con España por Ceuta
En plena crisis migratoria en Ceuta, Marruecos ha invertido más de 2,3 millones de euros en contratos de lobby en Washington para ganar influencia política y mediática. Los documentos revelan estrategias agresivas para limpiar su imagen internacional y presionar sobre temas como el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla.
El último contrato, firmado este mes, compromete 35.000 dólares mensuales con la agencia Qorvis, especializada en "gestión de crisis" para gobiernos polémicos. La firma ha trabajado para clientes como Rusia, China y Guinea Ecuatorial. Marruecos busca "amplificar narrativas" en medios digitales y usar influencers o bots, según el acuerdo.
Abogados y think tanks en el juego
El bufete Brownstein, Hyatt, Farber & Schreck, vinculado a figuras como Nancy Pelosi, cobra 65.000 dólares al mes por conectar a Rabat con senadores como Ted Cruz. Su objetivo: influir en ventas de armas, como la modernización de los cazas F-16 marroquíes, y en acuerdos mineros en el Sáhara.
Mientras, el think tank Middle East Forum, dirigido por un exfuncionario del Pentágono, publicó un polémico artículo en marzo instando a Marruecos a "recuperar Ceuta y Melilla" con tácticas como "enviar bulldozers a la frontera". Su autor, Michael Rubin, luego lo calificó de "irónico", pero críticos lo ven como parte de una campaña orquestada.
Cláusulas de silencio y dinero oculto
Algunos contratos, como el de la firma Scribe Strategies (75.000 dólares mensuales), incluyen cláusulas de confidencialidad. Otras empresas, como Third Circle, han organizado eventos en EE.UU. para promocionar el Sáhara como destino cinematográfico, sumando 840.000 dólares en gastos.
Marruecos también ha logrado acercamientos estratégicos, como sentar a la princesa Lalla Hasna junto a Melania Trump en una cumbre infantil. Sin embargo, sus vínculos con grupos de presión oscuros y regímenes controvertidos alimentan sospechas sobre sus verdaderas intenciones.
Mientras España enfrenta la presión migratoria en Ceuta, Rabat mueve hilos en Washington con un ejército de lobistas y un mensaje claro: Marruecos quiere ser un aliado indispensable de EE.UU., incluso si eso significa desafiar a Europa.











