Infraestructura en crisis: Ministro admite 20 años de abandono en puentes y carreteras
El gobierno dominicano enfrenta una grave deuda histórica con la infraestructura nacional: más de dos décadas de mantenimiento postergado en puentes y vías, según reconoció este martes el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella. La revelación expone un problema sistémico que afecta la seguridad vial y el desarrollo económico en todo el territorio.
Prioridad a zonas olvidadas
El funcionario detalló que el 72% de los proyectos actuales se ejecutan fuera del Gran Santo Domingo, enfocándose en distritos municipales tradicionalmente relegados como Matayaya (San José de Ocoa), Hatillo Palma y Guayubín. "Las comunidades pequeñas quedaban fuera del radar por la presión mediática en zonas urbanas", admitió durante una entrevista en Hoy Mismo de Color Visión.
Obras en marcha y alertas
Entre las intervenciones prioritarias destacan:
- 40 puentes en construcción, incluidos los de La 17 y La Barquita.
- Siete retornos en la Autopista Duarte para descongestionar el tráfico.
- La Circunvalación de Baní y un proyecto de saneamiento ambiental en Gurabo (Santiago).
Estrella vinculó parte de los accidentes en autopistas a la imprudencia de conductores, pero insistió en reforzar la vigilancia.
Proyecto estrella: Autopista del Ámbar
La obra más ambiciosa, licitada bajo esquema de alianza público-privada, promete reducir a 30 minutos el trayecto entre Santiago y Puerto Plata. Con 32-35 km de extensión, cuatro carriles y peajes, iniciaría construcción en julio tras ampliar 45 días el plazo para recibir propuestas.
Legado de abandono
El ministro atribuyó el rezago a la falta de inversión sostenida durante gobiernos anteriores, aunque elogió el compromiso del presidente Luis Abinader con la descentralización. La falta de mantenimiento acumulado, sin embargo, sigue siendo un desafío crítico para la seguridad y competitividad del país.
Mientras avanzan las obras, las autoridades enfrentan la presión de equilibrar urgencias locales con megaproyectos estratégicos, en un país donde la infraestructura deficiente ha sido norma por generaciones.


