El magistrado Justiniano Montero, de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia, ha subrayado que la integridad es esencial para que los jueces mantengan su independencia y resistan presiones externas. Según Montero, un juez que no actúa con rectitud se vuelve vulnerable a influencias indebidas, lo que puede comprometer su imparcialidad y la confianza pública en el sistema judicial.
Montero destacó que la integridad actúa como una "armadura" que protege a los jueces frente a tentaciones o presiones. Además, enfatizó que la vida privada de un juez también influye en su credibilidad, ya que no existe una separación absoluta entre lo público y lo privado cuando se trata de ética. "El juez debe actuar siempre con decoro, evitando situaciones que comprometan su imagen o la del Poder Judicial", afirmó.
El magistrado explicó que los jueces deben someterse a un estándar ético superior, guiado por principios de justicia, honestidad y equidad. La administración de justicia, dijo, es uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho, y la conducta de los jueces debe estar regida por valores éticos sólidos. "La integridad es de medular importancia para preservar la confianza pública", añadió.
Montero también resaltó la importancia de la formación ética de los jueces, basada en valores que guíen sus acciones y decisiones. En el caso de la República Dominicana, el Código de Comportamiento Ético, aprobado en 2021, establece cinco valores clave: "Buen-mejor juez", "Excelencia Judicial", "Confianza Pública", "Ejemplaridad" y "Transparencia Judicial".
En conclusión, Montero reiteró que la integridad y la ética son fundamentales para garantizar la independencia judicial y mantener la confianza de la sociedad en el sistema de justicia. Sin estos valores, advirtió, los jueces pueden verse expuestos a influencias que socavan su imparcialidad y, por ende, la credibilidad de la justicia.











