La JCE repartirá 1,620 millones de pesos a partidos en 2026: PRM, PLD y FP se llevan el grueso
La Junta Central Electoral (JCE) destinará este año un total de 1,620 millones de pesos a 41 partidos políticos, movimientos y agrupaciones con personería jurídica, según la resolución 01-2026. El 80% de esos fondos irá a solo tres fuerzas políticas: el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Fuerza del Pueblo (FP), que recibirán 432 millones cada uno por haber superado el 5% de los votos en las elecciones de 2024.
La distribución, publicada el pasado viernes, sigue la normativa electoral que prioriza a las organizaciones con mayor respaldo ciudadano. Cinco partidos que obtuvieron entre el 1% y el 5% de los sufragios —PRD, PRSC, Dominicanos por el Cambio (DxC), País Posible y Bloque Institucional Social Demócrata (BIS)— compartirán el 12% restante, con 38.8 millones por cada uno.
El 8% final se repartirá entre 32 agrupaciones minoritarias, que no alcanzaron el 1% de votación y recibirán cerca de 3.9 millones cada una. Solo una organización, el Partido Generación de Servidores, renunció voluntariamente al financiamiento público.
Financiamiento y transparencia
El sistema de aportes estatales busca garantizar la equidad en la competencia política, aunque críticos señalan que perpetúa el dominio de los partidos tradicionales. Autoridades electorales defienden el mecanismo como un instrumento para fortalecer la democracia, asegurando que los fondos se auditan para evitar malversaciones.
Este desembolso ocurre en un contexto de creciente escrutinio ciudadano sobre el uso de recursos públicos en campañas. En los últimos años, la JCE ha endurecido los requisitos de rendición de cuentas para los partidos beneficiarios.
¿Qué sigue?
Los partidos deberán presentar informes detallados sobre el uso de los fondos, bajo pena de sanciones. Mientras, analistas políticos anticipan que el reparto influirá en la preparación de las próximas elecciones municipales, previstas para 2026. La distribución refleja, una vez más, la polarización del escenario político dominicano.
