La Iglesia católica en República Dominicana ha lanzado una dura denuncia contra la corrupción administrativa, señalándola como responsable directa de la muerte de ciudadanos a quienes se les niega acceso a medicamentos esenciales. A través de su semanario Camino, la institución religiosa ha publicado un editorial que destapa las graves consecuencias sociales de las malas prácticas en el manejo de recursos públicos, un problema que, según indican, ha llegado a niveles alarmantes.
El texto, titulado “Una Carta para todos”, se basa en la reciente Carta Pastoral del Episcopado Dominicano, emitida con motivo del inicio de año y la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia. El documento será distribuido en todas las parroquias a partir del próximo domingo 25 de enero y plantea un panorama desolador del país, donde la violencia, el crimen organizado, la delincuencia y el narcotráfico cobran vidas diariamente.
El editorial no solo aborda la falta de acceso a medicamentos, sino que también señala otros flagelos sociales, como los abortos, la pérdida de vidas jóvenes en actos delictivos y los accidentes de tránsito causados por la imprudencia y el irrespeto a las leyes. La Iglesia enfatiza la necesidad de que los funcionarios públicos actúen con ética y responsabilidad, y llama a la justicia a sancionar ejemplarmente a quienes han causado daño a la sociedad.
En el contexto nacional, la Iglesia ha elegido como tema central para el año 2026 la “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”. Este enfoque busca fortalecer la fe y la honestidad entre los creyentes, especialmente en un momento en que muchas familias dominicanas enfrentan situaciones de precariedad que, según la institución, “desgarran el corazón” de la fe cristiana.
El editorial concluye con un llamado a reflexionar sobre la Carta Pastoral en todos los movimientos apostólicos y comunidades de fe del país, instando a los ciudadanos a dar testimonio de su fe con seriedad y honestidad. La Iglesia espera que este mensaje inspire un cambio profundo en la sociedad dominicana, especialmente en aquellos responsables de garantizar el bienestar de la población.
Este pronunciamiento llega en un momento crítico para el país, donde la corrupción y la impunidad han sido temas recurrentes en el debate público. La Iglesia católica, como voz moral, busca generar conciencia y presión para que se tomen medidas concretas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos y aseguren un futuro más justo y equitativo.




