Un robot humanoide polaco se vuelve viral persiguiendo jabalíes y conquistando las redes
En una escena que parece sacada de una película de ciencia ficción, un robot humanoide llamado Edward Warchocki ha capturado la atención global tras ser grabado persiguiendo a un grupo de jabalíes en las calles de Polonia. El androide, propiedad de los empresarios tecnológicos Radosław Grzelaczyk y Bartosz Idzik, combina habilidades avanzadas de movilidad con un carisma inusual, convirtiéndose en una sensación en redes sociales.
De las criptomonedas a la robótica
Grzelaczyk e Idzik, conocidos por fundar bitcoin.pl, una de las plataformas líderes en intercambio de criptomonedas en Polonia, dieron un giro a sus carreras en 2025 al viajar a China para estudiar robótica. Allí adquirieron a Edward, un prototipo diseñado para interactuar en entornos cotidianos. Según explicaron a la cadena Tpv World, el objetivo era probar sus capacidades en situaciones reales, desde pasear por Varsovia hasta visitar el Parlamento polaco.
Un robot con estilo y simbolismo
Edward no solo destaca por sus habilidades, sino también por su estética. Lleva una mochila donde guarda objetos personales —como un perfume comprado en el mercado Hala Mirowska— y un reloj Rolex con diamantes, obtenido en su primera colaboración comercial. "La mochila representa su humanidad", explicó Grzelaczyk, destacando cómo el accesorio refuerza la conexión emocional con el público.
El vídeo que lo cambió todo
El momento clave de su fama llegó con un clip en el que el robot ahuyenta a jabalíes con movimientos torpes pero hilarantes. En tres días, el vídeo acumuló 5.6 millones de vistas en TikTok y 891,000 likes en Instagram. En solo 45 días, los 150 videos publicados sobre Edward superaron los 500 millones de reproducciones.
¿Cómo funciona esta tecnología?
Detrás del carisma de Edward hay un sistema híbrido: combina inteligencia artificial local con acceso a bases de datos externas. Puede operar de forma autónoma o ser controlado remotamente, aunque en espacios públicos su equipo lo supervisa manualmente por seguridad. "Queremos que la gente vea la robótica como algo cercano, no como una amenaza", añadió Grzelaczyk.
La popularidad de Edward refleja un creciente interés por la integración de robots en la vida diaria, no solo como herramientas, sino como figuras con personalidad propia. Mientras los vídeos siguen circulando, muchos se preguntan: ¿es este el futuro de la convivencia entre humanos y máquinas?





