Nintendo lanza 'Splatoon Raiders', un giro arriesgado en su exitosa franquicia de disparos
Nintendo ha dado un paso inesperado con Splatoon Raiders, su nueva exclusiva para Switch 2, alejándose del clásico formato multijugador que popularizó la saga. En lugar de una campaña narrativa profunda o un mundo abierto, el juego apuesta por misiones independientes centradas en combates intensos y personalización de armas, con resultados mixtos pero adictivos.
Gameplay adictivo, narrativa limitada
Splatoon Raiders coloca a los jugadores en la piel de un "mecanista" atrapado en un archipiélago misterioso, donde deberán enfrentarse a oleadas de enemigos para recolectar tesoros y mejorar equipamiento. Aunque el juego carece de una trama elaborada —con solo un puñado de cinemáticas y diálogos simples—, destaca por su sistema de progresión y la variedad de armas, que incluye más de cien opciones ajustables a estilos ofensivos, defensivos o tácticos.
Los escenarios, diseñados con verticalidad y movilidad fluida —gracias a mecánicas como surfear sobre tinta o usar rebotadores—, ofrecen una experiencia dinámica. Sin embargo, la reutilización de elementos y la escasez de jefes finales notables generan una sensación de repetición.
Cooperativo y rejugabilidad como pilares
El título brilla en su modo cooperativo, permitiendo partidas en línea o locales con hasta cuatro jugadores, así como la opción de ayudar a otros en misiones específicas. Esta flexibilidad, junto con la posibilidad de rejugar fases con modificadores de dificultad y equipamiento alternativo, extiende su duración hasta las 45 horas para quienes busquen completarlo al 100%.
Una apuesta con margen de mejora
Aunque Splatoon Raiders no cumple del todo con las expectativas de una campaña unificada —algo que logró mejor Splatoon 3—, su jugabilidad refinada y la profundidad de sus sistemas de personalización lo convierten en un título disfrutable. Los expertos señalan que una secuela podría pulir sus carencias, como la falta de cohesión entre misiones o una narrativa más robusta. Por ahora, Nintendo demuestra que incluso sus experimentos menos convencionales mantienen el sello de calidad de la compañía.





