Microsoft sufre su mayor caída bursátil histórica tras decepcionar con sus inversiones en IA
Microsoft registró este jueves su peor desplome en bolsa, con una pérdida del 10% que redujo su valor en 357.000 millones de dólares. La caída, la segunda más grande jamás registrada por una empresa estadounidense, refleja la creciente preocupación de los inversores por los elevados costes de desarrollar inteligencia artificial sin retornos claros a corto plazo.
La compañía, liderada por Satya Nadella, reportó beneficios récord de 38.500 millones de dólares en 2024 —un 60% más que el año anterior— y un crecimiento del 39% en su negocio en la nube, Azure, clave para su estrategia de IA. Sin embargo, los mercados reaccionaron negativamente ante los planes de gasto en infraestructura: Microsoft destinó 7.500 millones de dólares solo en el último trimestre a expandir sus data centers, un 65% más que en 2023.
La incertidumbre de OpenAI
El escepticismo se centra en la alianza con OpenAI, creadora de ChatGPT, de la que Microsoft depende para el 45% de sus pedidos en la nube. Documentos internos filtrados al Wall Street Journal revelan que la startup de Sam Altman podría acumular pérdidas operativas de 74.000 millones de dólares hasta 2030. Además, competidores como Gemini (Google) y Claude (Anthropic) están ganando terreno en tareas avanzadas de IA, lo que aumenta la presión para justificar las inversiones.
A pesar de ello, Microsoft insiste en que la demanda de capacidad computacional supera la oferta y prevé que esta tendencia continúe hasta 2026.
El contraste con sus rivales
Mientras gigantes como Alphabet (Google), NVIDIA y Meta registran alzas bursátiles superiores al 7% en el último año, Microsoft apenas creció un 4,46%. En los últimos seis meses, su valor cayó un 15,54%, evidenciando que el mercado castiga más sus apuestas en IA que las de sus competidores.
Impacto ambiental
La carrera por la IA también tiene consecuencias ecológicas. Según documentos internos citados por The New York Times, Microsoft abandonó su compromiso de reducir el consumo de agua para refrigerar servidores y ahora proyecta duplicarlo para 2030, incluso en regiones con escasez hídrica.
La caída de Microsoft marca un punto de inflexión: los inversores empiezan a cuestionar si la fiebre por la inteligencia artificial puede traducirse en ganancias tangibles.





