La paradoja de la inteligencia artificial: quienes más la conocen, menos la usan
Un reciente estudio publicado en la revista Journal of Marketing revela un dato sorprendente: las personas con mayor conocimiento sobre inteligencia artificial (IA) son las más reacias a utilizar estas herramientas. Por el contrario, quienes comprenden menos su funcionamiento tienden a adoptarla con mayor entusiasmo. Este fenómeno abre un debate sobre cómo la percepción de la IA influye en su aceptación y uso en la vida diaria.
¿Por qué algunos se resisten a la IA mientras otros la adoptan?
La investigación, basada en encuestas realizadas en Estados Unidos y a nivel internacional, señala que quienes tienen menor alfabetización en IA no solo la perciben como más "mágica", sino que también se sienten más impresionados por su capacidad para realizar tareas que parecen exclusivamente humanas, como escribir poesía, dar consejos o incluso hacer bromas. Este asombro, según los autores, es lo que impulsa su aceptación.
Por otro lado, aquellos que comprenden cómo funcionan los algoritmos y el entrenamiento de datos pierden parte del interés en usar estas herramientas. "Al igual que aprender cómo funciona un truco de magia, este conocimiento le quita el encanto", explican los investigadores.
La ética y el uso responsable de la IA
El estudio también aborda un aspecto crucial: la ética. Las personas con menor conocimiento sobre IA no creen necesariamente que estos sistemas sean más éticos o eficaces; simplemente, se dejan llevar por la fascinación que les genera su aparente "magia". Sin embargo, los expertos advierten que esta percepción puede ser peligrosa, especialmente en áreas críticas como la contratación, la salud o la educación.
"El uso sostenible y responsable de la IA requiere que los consumidores comprendan sus limitaciones y riesgos", subrayan los autores. "No se trata de vender estas herramientas a quienes menos las entienden, sino de garantizar que todos estén informados sobre sus implicaciones".
Conclusiones: un llamado a la educación tecnológica
Los hallazgos del estudio sugieren que las empresas podrían beneficiarse al dirigir sus estrategias de marketing hacia consumidores con menor alfabetización en IA. Sin embargo, los investigadores rechazan esta práctica y abogan por una mayor educación tecnológica. "La clave está en informar a la sociedad sobre cómo funciona la IA y sus posibles desventajas. Solo así podremos asegurar un uso responsable y consciente de esta tecnología", concluyen.
El estudio fue realizado por Stephanie M. Tully, profesora de la Universidad del Sur de California; Gil Appel, profesor de la Universidad George Washington; y Chiara Longoni, profesora de la Universidad Bocconi. Su trabajo no solo aporta datos reveladores, sino que también plantea un desafío global: cómo equilibrar la fascinación por la IA con la necesidad de entenderla cabalmente.





