La inteligencia artificial está transformando la economía global, pero Larry Fink, CEO de BlackRock, advierte en su carta anual a inversores de 2026 que este avance podría profundizar las desigualdades si no se democratiza el acceso a la inversión. El ejecutivo subraya que el verdadero desafío no es el funcionamiento del capitalismo, sino la concentración de sus beneficios en quienes ya poseen activos financieros.
El dilema de la IA: productividad vs. desigualdad
Fink describe un escenario donde la IA generará ganancias masivas de productividad, pero estas se concentrarán en empresas con capacidad tecnológica y acceso a capital. "El crecimiento existe, pero no se distribuye de forma homogénea", señala. A diferencia de revoluciones tecnológicas pasadas, el riesgo no es tanto la destrucción de empleo como la brecha entre quienes participan en los mercados financieros y quienes dependen solo de ingresos laborales.
La brecha de los activos, el nuevo foco
El debate tradicional sobre desigualdad de ingresos queda desplazado por uno más urgente: la desigualdad en la propiedad de activos. Fink enfatiza que la IA no crea el problema, pero lo amplifica al acelerar la generación de riqueza en mercados donde solo invierte una minoría. La solución, propone, no es restringir el sistema, sino expandir el acceso a instrumentos como:
- Acciones y bonos.
- Infraestructuras.
- Capital privado.
Tokenización: la clave para democratizar la inversión
Fink apuesta por la tokenización —la digitalización y fraccionamiento de activos tradicionales— como herramienta para reconfigurar el sistema financiero. Esta tecnología permitiría abrir mercados antes restrictivos (como fondos de infraestructura o capital privado) a pequeños inversores, al reducir barreras de entrada y costos.
Implicaciones más allá de la economía
El análisis de BlackRock trasciende lo financiero: vincula la inclusión en los mercados con la estabilidad social. "Un sistema donde pocos se benefician pierde legitimidad", advierte Fink. Su visión sugiere que, en la era de la IA, la clave no será solo trabajar o consumir, sino participar en la inversión.
La pregunta central ahora es quién se beneficiará del crecimiento impulsado por la inteligencia artificial. Según Fink, la respuesta definirá el futuro del modelo económico global.





