El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos está utilizando avanzadas tecnologías de vigilancia, incluyendo inteligencia artificial, reconocimiento facial y geolocalización, para intensificar sus operaciones migratorias. Estas herramientas, desarrolladas por empresas tecnológicas como Palantir y Clearview AI, están siendo aplicadas en redadas que han generado controversia por su impacto en la privacidad y los derechos civiles.
En los últimos años, ICE ha gastado cientos de millones de dólares en contratos de vigilancia. En 2025, la agencia destinó al menos 353 millones de dólares a estos sistemas, un 27% más que en años anteriores, según un análisis de Financial Times. Estas tecnologías, originalmente diseñadas para combatir el terrorismo tras los atentados del 11-S, están siendo adaptadas para identificar y deportar a migrantes indocumentados.
Palantir, cofundada por el multimillonario tecnológico Peter Thiel, es uno de los principales aliados de ICE. La empresa ha desarrollado sistemas como ImmigrationOS y ELITE, que permiten rastrear y fichar a migrantes en un mapa interactivo. Estas herramientas incluyen datos como nombres, imágenes y una "puntuación de confianza" sobre su ubicación actual, comparándose su uso con aplicaciones como Google Maps o una Pokédex.
Además, ICE utiliza aplicaciones como Geo Group, creada por el mayor operador privado de prisiones del país, y herramientas como Tangles y Webloc, que acceden a datos de ubicación de redes sociales y teléfonos móviles sin necesidad de una orden judicial. También ha contratado servicios de tecnología extranjera, como los de la francesa Capgemini, para investigar antecedentes penales.
Estos métodos han levantado críticas por su invasividad y por el riesgo que suponen para la privacidad. Un documento interno revelado por 404 Media muestra que el Departamento de Seguridad Nacional está negando a los ciudadanos el derecho a oponerse al escaneo facial mediante la aplicación Mobile Fortify, cuyos datos se almacenan durante 15 años.
Aunque ICE asegura que estas tecnologías están destinadas a perseguir a "lo peor de lo peor", datos internos indican que dos tercios de los detenidos no tienen antecedentes penales. Exempleados de la agencia han denunciado que esta obsesión por la inmigración está limitando esfuerzos clave, como la desarticulación de redes de explotación sexual infantil o el tráfico de drogas.
La colaboración entre ICE y empresas tecnológicas como Palantir sigue siendo defendida por sus ejecutivos. Alex Karp, director general de Palantir, considera que esta relación es "extremadamente buena para Estados Unidos". Sin embargo, casos como el asesinato de ciudadanos desarmados a manos de agentes del ICE han aumentado la presión sobre estas compañías y sus prácticas.
El uso de tecnologías de vigilancia por parte de ICE marca un precedente preocupante en la erosión de la privacidad y los derechos civiles, mientras estas herramientas continúan expandiéndose en nombre de la seguridad nacional.





