El Mundial 2026 deja como legado la normalización de sistemas de vigilancia masiva
El Mundial de fútbol 2026, el primero organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, no solo será recordado por el triunfo de España ante Argentina o el récord de goles de Kylian Mbappé, sino por haber consolidado un ecosistema de vigilancia tecnológica sin precedentes. Según expertos en derechos digitales, el torneo sirvió como catalizador para la implantación masiva de cámaras inteligentes, drones, reconocimiento facial y algoritmos de IA en las 16 ciudades sedes, tecnologías que ahora permanecen activas tras el evento.
Bajo el argumento de garantizar la seguridad, los gobiernos y empresas desplegaron sistemas capaces de rastrear, identificar y analizar en tiempo real a millones de asistentes. Un informe de la organización Ranking Digital Rights revela que al menos 21 compañías tecnológicas se beneficiaron de contratos para desarrollar esta infraestructura, con una inversión de 846 millones de dólares solo en Estados Unidos durante la administración Trump.
Gigantes tecnológicos y startups en el negocio de la vigilancia
Empresas como Motorola (con sistemas de lectura automatizada de matrículas) y Lenovo (socio oficial de la FIFA) lideraron proyectos clave. Lenovo creó un centro de comando con mapas virtuales de los estadios para extraer datos del público y predecir comportamientos. Otras menos conocidas, como Flock Safety y Fortem Technologies, aportaron drones y software de reconocimiento facial para controlar accesos y compras en recintos deportivos.
Canadá y México también adoptaron estas herramientas. Un documento del gobierno estadounidense de 2024 destacó que el Mundial ofrecía "oportunidades para empresas de IoT, ciberseguridad e IA". Sin embargo, la herencia más polémica es la permanencia de estas tecnologías en espacios públicos, ahora integradas en las operaciones policiales.
Riesgos para los derechos humanos
Los sistemas implementados han sido criticados por su impacto desproporcionado en minorías y su alta tasa de errores. "Exacerban el sesgo y generan arrestos injustificados", señalan Tayrine dos Santos Dias y Leandro Ucciferri, autores del estudio. Pese a que la FIFA pidió por primera vez planes de mitigación de riesgos, ciudades como Ciudad de México no los publicaron antes del torneo. Solo Vancouver se comprometió a desmantelar las cámaras temporales instaladas.
Mientras los aficionados celebran el fútbol, el Mundial 2026 marca un punto de inflexión: la normalización de la vigilancia masiva como parte del paisaje urbano, con implicaciones profundas para la privacidad y las libertades civiles.





