El Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) ha lanzado el primer laboratorio de Europa que integra arte, ciencia y supercomputación en un mismo espacio. Bautizado como Creative Intelligence Lab, este proyecto pionero utilizará inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes para abordar desafíos globales como el cambio climático, la soberanía digital y la medicina personalizada, mientras fomenta colaboraciones entre artistas, científicos y tecnólogos.
Un puente entre creatividad y supercomputación
El laboratorio, dirigido por el físico Fernando Cucchietti, reunirá a figuras como Ricard Robles (fundador del festival Sónar), la experta en políticas digitales Francesca Bria y el artista Enrique Rosas, entre otros. Su objetivo: traducir ideas artísticas en aplicaciones prácticas para industrias y sociedad. "No buscamos enriquecer a nadie, sino generar ciencia con impacto social", explicó Cristian Canton, director asociado del BSC, en declaraciones previas.
Entre las actividades planeadas destacan residencias artísticas, programas de formación y proyectos colaborativos, con la primera residencia programada para 2026. El BSC también ha ampliado sus alianzas con instituciones como Ars Electronica —el festival de arte y tecnología más influyente del mundo— y TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary.
Resultados tangibles y proyección global
El modelo no es teórico: el BSC ya ha demostrado el potencial de estas sinergias. Un proyecto con la cantante Maria Arnal derivó en un álbum musical, una exposición interactiva y un estudio científico con aplicaciones en salud vocal y educación. "La colaboración entre creativos e investigadores es productiva, sostenible y culturalmente relevante", destacan desde el centro, que cuenta con publicaciones académicas, tesis doctorales y hasta una patente tecnológica fruto de este enfoque.
Con el supercomputador MareNostrum 5 —uno de los más potentes del mundo— en sus instalaciones, el BSC consolida su papel clave en la vanguardia tecnológica europea. Recientemente, la Comisión Europea lo designó como una de las "fábricas de inteligencia artificial" del continente, con una inversión cercana a los 200 millones de euros. Además, su director, Mateo Valero, acaba de firmar acuerdos en Silicon Valley con gigantes como Nvidia y Supermicro para impulsar el desarrollo de chips avanzados, esenciales para la IA.
Esta iniciativa refuerza a Barcelona como hub de innovación, donde la supercomputación ya no solo resuelve problemas técnicos, sino que también explora nuevas fronteras creativas.





