Europa dividida sobre el veto a Huawei en redes 5G mientras España y Alemania lideran la resistencia
La Unión Europea enfrenta una creciente división sobre cómo manejar la presencia de Huawei en sus redes de telecomunicaciones 5G, con España y Alemania a la cabeza de los países que rechazan imponer restricciones obligatorias. Mientras Bruselas insiste en que el gigante chino representa un "alto riesgo" para la ciberseguridad, varios Estados miembros priorizan sus relaciones comerciales con China y la flexibilidad para decidir sobre sus propias infraestructuras.
La Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, busca endurecer su postura mediante una revisión de la Ley de Ciberseguridad, que podría convertir sus advertencias en vinculantes para los 27 países del bloque. La medida apunta directamente a Pekín, acusado de utilizar empresas como Huawei como instrumentos de influencia geopolítica, algo que la compañía niega categóricamente.
España y Alemania: los disidentes
España destaca como uno de los aliados más cercanos a China en Europa, con una política de puertas abiertas a la inversión tecnológica china. Aunque ha revocado algunos contratos públicos que incluían equipos de Huawei —como uno de Telefónica valorado en 10 millones de euros—, mantiene otros en activo, incluido uno en Cataluña. Alemania, por su parte, también aboga por la autonomía de los Estados miembros, aunque ha acordado eliminar gradualmente componentes críticos de Huawei y ZTE de su núcleo 5G para 2029.
La resistencia de estos países contrasta con la postura de naciones como Suecia, Rumanía y Estonia, que ya prohibieron la tecnología de Huawei en sus redes. Francia, Lituania y Portugal han optado por restricciones indirectas, mientras Italia evalúa caso por caso.
El costo económico del veto
La posible exclusión de Huawei no solo tiene implicaciones geopolíticas, sino también económicas. Según estimaciones de la UE, las operadoras de telecomunicaciones tendrían que invertir entre 3.400 y 4.300 millones de euros en los próximos tres años para reemplazar los equipos del fabricante chino. Hasta ahora, solo 13 de los 27 Estados miembros han actuado sobre las recomendaciones de Bruselas, según fuentes comunitarias.
Un fallo reciente del Tribunal de Justicia de la UE allanó el camino para que la Comisión imponga una prohibición general sin compensar a las operadoras, lo que aumenta la presión sobre los países reticentes. Mientras tanto, la disputa refleja la difícil posición de Europa, atrapada entre la rivalidad tecnológica de Estados Unidos y China y la necesidad de proteger su propia soberanía digital.
Con la revisión de la ley de ciberseguridad en marcha, la UE podría estar a punto de dar un paso decisivo hacia una postura más dura, aunque las divisiones internas sugieren que el debate está lejos de resolverse.







