Las recientes inundaciones que han afectado varias regiones del país han desencadenado una grave amenaza para la salud pública, según advierten expertos en epidemiología. Las aguas estancadas y contaminadas podrían provocar un aumento de enfermedades como la leptospirosis, problemas gastrointestinales y casos de hepatitis A, poniendo en alerta a las autoridades sanitarias.
El epidemiólogo Carlos Féliz explicó que el contacto con aguas contaminadas después de las inundaciones es un factor de riesgo significativo para la propagación de estas enfermedades. La leptospirosis, transmitida por bacterias presentes en el agua y el lodo, es una de las principales preocupaciones, junto con las infecciones diarreicas y otros trastornos gastrointestinales. Además, el riesgo de transmisión de hepatitis A, una enfermedad altamente contagiosa, también aumenta en estas condiciones.
Ante este escenario, el viceministro de Salud Colectiva, Eladio Pérez, anunció la activación de una alerta epidemiológica y el despliegue del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en el sector salud. Esta medida busca coordinar acciones preventivas y de atención inmediata para contener posibles brotes de enfermedades. Pérez hizo un llamado urgente a la población para que acuda a los centros de salud si presenta síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o malestar general después de haber estado en contacto con aguas de inundación o lodo.
Las autoridades sanitarias han reiterado la importancia de la prevención y la atención temprana. “Es crucial que las personas no subestimen estos síntomas y busquen atención médica de inmediato”, señaló Féliz. Además, se recomienda evitar el contacto directo con aguas estancadas y mantener medidas de higiene rigurosas, como lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente.
Esta situación plantea un desafío adicional para el sistema de salud, que ya enfrenta presiones por otros factores. El impacto de las inundaciones no solo ha dejado daños materiales, sino que ahora representa una amenaza latente para la salud de miles de ciudadanos. Las autoridades han enfatizado que la colaboración ciudadana es fundamental para prevenir una crisis sanitaria mayor.
El panorama actual exige una respuesta rápida y coordinada tanto de las instituciones como de la población. Las próximas semanas serán determinantes para evaluar el impacto de estas medidas y evitar que las enfermedades relacionadas con las inundaciones se conviertan en un problema de mayor escala.






