Apple demanda a OpenAI por robo de secretos industriales en medio de su proyecto para crear un "iPhone de la IA"
Cuando Tim Cook anunció su salida como CEO de Apple en septiembre, pocos imaginaban que su despedida coincidiría con un escándalo legal. La compañía ha demandado a OpenAI, acusándola de robar patentes y documentos confidenciales para desarrollar un dispositivo revolucionario que aspira a ser el equivalente al iPhone en la era de la inteligencia artificial.
La demanda, presentada el pasado viernes, describe a OpenAI como una empresa "podrida hasta la médula" y señala específicamente a Tang Tan, exvicepresidente de diseño de Apple y ahora líder de hardware en OpenAI, junto al ingeniero Chang Liu. Ambos habrían facilitado la descarga de documentos sensibles e incentivado a excolegas a robar prototipos físicos.
Un plan de espionaje industrial
Según Apple, OpenAI instruyó a nuevos empleados para evadir sus protocolos de seguridad y ejecutar un "robo generalizado" de secretos comerciales. La información sustraída, asegura la denuncia, serviría para crear un dispositivo de "tecnología innovadora", aunque su naturaleza exacta sigue siendo un misterio.
La tensión entre ambas compañías es paradójica: desde 2024 mantienen una alianza para integrar modelos de IA generativa, como ChatGPT, en los dispositivos de Apple.
El proyecto secreto de OpenAI
Los rumores sobre el dispositivo de OpenAI se intensificaron en mayo de 2025, cuando la empresa invirtió 6.500 millones de dólares en adquirir io Products, una startup de hardware fundada por Jony Ive, diseñador legendario del iPhone, y donde también trabaja Tang Tan. OpenAI ha reclutado a más de 400 exingenieros de Apple, debilitando equipos clave como los del iPhone, Apple Watch y AirPods.
Fuentes internas citadas por Bloomberg indican que OpenAI planea anunciar el producto este año y lanzarlo en 2027. Sería un competidor del iPhone, aunque no un smartphone tradicional, y su desarrollo ya estaría avanzado.
Una batalla legal con precedentes
Apple, la segunda compañía más valiosa del mundo, exige una indemnización millonaria y la destrucción de los materiales robados. Sin embargo, el proceso judicial podría prolongarse años, recordando el conflicto de Apple con Google y Samsung hace una década por supuesto plagio de diseños de smartphones.
El caso podría ralentizar el proyecto de OpenAI, obligándola a endurecer sus controles internos y complicando su plan de contrataciones. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha minimizado el impacto: "Apple no nos asusta", declaró, sugiriendo que la empresa defenderá sus ambiciones.
Mientras tanto, la sombra de este litigio planea sobre el futuro de ambas compañías en la carrera por dominar la próxima generación de dispositivos inteligentes.





