La presidenta de la Comisión Europea, acusada de exagerar los avances de la inteligencia artificial
Más de 70 expertos denuncian que Ursula von der Leyen repite sin crítica el discurso de las grandes tecnológicas
BRUSELAS — Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, enfrenta duras críticas por promover expectativas poco realistas sobre la inteligencia artificial (IA). Más de 70 académicos, ingenieros y científicos de todo el mundo firmaron una carta abierta en la que acusan a Von der Leyen de hacer eco del "bombo publicitario" de gigantes como OpenAI, Google y xAI, propiedad de Elon Musk.
¿Promesas vacías o intereses ocultos?
El conflicto comenzó en mayo, cuando Von der Leyen afirmó en una conferencia sobre el presupuesto de la UE: "Pensábamos que la IA solo se acercaría al razonamiento humano alrededor de 2050. Ahora esperamos que esto ocurra ya el año que viene". Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde tal pronóstico.
Los críticos señalan que estas declaraciones reflejan una estrategia de las empresas tecnológicas para atraer inversiones y consolidar su poder. Kris Shrishak, investigador del Irish Council for Civil Liberties y uno de los impulsores de la carta, advirtió: "Al promover este entusiasmo, la Comisión Europea arriesga malgastar fondos públicos y ser cómplice de los daños causados por la IA".
¿ChatGPT detrás de las declaraciones oficiales?
La polémica escaló cuando se reveló que la Comisión Europea podría estar usando herramientas como ChatGPT para generar documentos públicos. En respuesta a las preguntas de los científicos, Bruselas adjuntó enlaces generados por IA, lo que generó dudas sobre la precisión de la información proporcionada a los ciudadanos.
Los firmantes de la carta, entre ellos expertos asesores de la ONU, subrayan que el desarrollo de la IA no debe basarse en "afirmaciones de marketing poco científicas".
Un llamado a la prudencia
Mientras la UE debate regulaciones para la inteligencia artificial, los expertos piden transparencia y rigor. El riesgo, advierten, es que las políticas se construyan sobre promesas exageradas, perjudicando tanto a la ciencia como a la sociedad.
La Comisión Europea aún no ha respondido oficialmente a las acusaciones, pero el debate ya ha encendido las alarmas en círculos académicos y políticos.





