Trabajar de noche o en turnos rotativos aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y depresión, según expertos
Un nuevo informe de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo y la Alianza por el Sueño revela que los horarios nocturnos o rotativos alteran profundamente los ritmos biológicos, con consecuencias graves para la salud física y mental. La desincronización del reloj interno, conocida como cronodisrupción, afecta funciones esenciales como el sueño, el metabolismo y la regulación hormonal.
Un problema global en expansión
Cerca de 700 millones de personas en el mundo trabajan en turnos nocturnos o rotativos, un modelo impulsado por economías que operan las 24 horas. En España, el 23% de los empleados sigue este esquema, porcentaje similar al promedio europeo. Sectores como la salud, el transporte y la seguridad son los más afectados, pero la tendencia se extiende a áreas como comercio y servicios.
Consecuencias físicas: más allá del cansancio
La alteración de los ritmos circadianos —el "reloj interno" que regula los ciclos de sueño y vigilia— está vinculada a trastornos metabólicos, como resistencia a la insulina y obesidad, así como a un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Estudios citados en el informe señalan que la falta de sueño reparador también incrementa hasta un 30% la probabilidad de accidentes laborales.
Impacto en la salud mental
La privación crónica de sueño puede desencadenar irritabilidad, estrés y, en casos graves, depresión o síndrome de burnout. Los trabajadores nocturnos tienen un 40% más de probabilidades de desarrollar depresión, en parte por la desregulación de hormonas como la melatonina y el cortisol, y en parte por el aislamiento social derivado de horarios atípicos.
Recomendaciones para reducir los riesgos
Los especialistas proponen medidas como:
- Rotaciones de turnos progresivas (mañana, tarde, noche).
- Mínimo 12 horas de descanso entre jornadas.
- Exposición controlada a la luz natural y artificial para regular el ciclo sueño-vigilia.
- Dietas adaptadas a horarios nocturnos, evitando comidas pesadas antes de dormir.
A nivel institucional, urge actualizar leyes laborales para limitar la exposición prolongada a turnos nocturnos y reconocer el sueño como un pilar de salud pública.
Aunque estos horarios son inevitables en ciertas industrias, los expertos subrayan que sus efectos no deben normalizarse. "Proteger a quienes mantienen en marcha los servicios esenciales requiere políticas concretas, no solo recomendaciones individuales", concluye el informe.





