Rehabilitación cardíaca: clave en la recuperación física y emocional tras un infarto

Rehabilitación cardíaca: clave en la recuperación física y emocional tras un infarto

La rehabilitación cardíaca reduce hasta un 30% el riesgo de muerte tras un infarto, según especialistas

Después de un infarto, la rehabilitación cardíaca no es un lujo, sino una necesidad médica. Programas supervisados que combinan ejercicio, educación y apoyo emocional pueden disminuir significativamente las probabilidades de un segundo evento cardiovascular y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, muchos pacientes aún desconocen sus beneficios o temen participar por mitos infundados.

Un enfoque integral para recuperar la salud

"La rehabilitación cardíaca es tan crucial como los medicamentos o los stents", explica la cardióloga Angélica Rumardo, especialista en el área. Estos programas, diseñados por equipos multidisciplinarios, ayudan a los pacientes a recuperar fuerza física, entender su condición y manejar el estrés emocional que suele seguir a un infarto.

Estudios demuestran que quienes completan estos programas tienen:

  • Un 30% menos de riesgo de muerte en comparación con quienes no participan.
  • Menos hospitalizaciones y complicaciones a largo plazo.
  • Mayor capacidad para retomar actividades cotidianas con seguridad.

Derribando mitos peligrosos

A pesar de la evidencia, persisten ideas erróneas que alejan a los pacientes:

  1. "Si me siento bien, no lo necesito": El riesgo cardiovascular no desaparece solo porque el dolor haya cedido.
  2. "El ejercicio es peligroso": El movimiento supervisado fortalece el corazón sin riesgos.
  3. "Es solo para adultos mayores": Pacientes jóvenes también obtienen beneficios clave.

Cómo funciona el proceso

Los programas suelen iniciarse entre 2 y 4 semanas después del infarto, adaptándose a cada paciente. Incluyen:

  • Ejercicio gradual: Desde caminatas hasta bicicleta estática, siempre bajo monitoreo.
  • Educación nutricional: Control de colesterol, presión arterial y diabetes.
  • Apoyo psicológico: Para manejar la ansiedad o depresión postinfarto.

"El miedo a moverse es común, pero el sedentarismo empeora el pronóstico", advierte Rumardo. La clave está en la progresión y la supervisión médica.

Un llamado a la acción preventiva

La rehabilitación no solo es para quienes han sufrido un infarto. También está indicada en casos de angina, insuficiencia cardíaca o cirugías coronarias. "Es una oportunidad para resetear hábitos y vivir mejor que antes", concluye la especialista.

Mientras más pacientes accedan a estos programas, menor será la carga de las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte global. La diferencia entre recuperarse o recaer podría estar en un plan estructurado y el compromiso de seguir adelante.

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