Perros terapéuticos ayudan a reducir el dolor crónico en pionero programa chileno
En una innovadora terapia en Chile, cuatro perros entrenados —dos labradores y dos shih tzu— visitan semanalmente la unidad de manejo del dolor de un hospital en Santiago, demostrando que su compañía puede aliviar el sufrimiento de pacientes con afecciones crónicas. Los animales, identificados con pañuelos que los nombran "dogtores" (mezcla de "dog" y "doctor"), forman parte de un programa único en el país que combina apoyo emocional y fisioterapia para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El poder de las endorfinas
Catalina Vidal, kinesióloga de la Clínica Alemana —única institución que aplica esta terapia en Chile— explicó que la interacción con los perros estimula la liberación de endorfinas, sustancias naturales del cuerpo que actúan como analgésicos y reducen el estrés. "Disminuyen la ansiedad, que suele empeorar el dolor, y permiten a los pacientes moverse con mayor tolerancia", señaló. Durante las sesiones, que duran hasta 90 minutos, los participantes realizan ejercicios como colocar aros en el cuello de los canes, actividades que también refuerzan habilidades cognitivas como la memoria y el equilibrio.
Más allá de la kinesiología
La iniciativa, impulsada por la organización Bocalán Confiar, utiliza métodos de adiestramiento basados en refuerzo positivo, evitando técnicas punitivas. Cecilia Marré, fundadora de la ONG, destacó que los perros son seleccionados según sus habilidades para adaptarse a distintas necesidades médicas, desde psicooncología hasta pediatría. "Cada actividad se diseña para ser entretenida y cumplir objetivos terapéuticos específicos", afirmó.
Testimonios y futuro
Pacientes como Francisca Biert, que padece artrosis en ambas rodillas, resaltaron el impacto emocional de la terapia. "Los animales son increíblemente cariñosos. Es una experiencia que debería expandirse", dijo. Médicos y terapeutas coinciden en que este modelo, aún escaso en Latinoamérica, representa un avance prometedor para integrar terapias no farmacológicas en el manejo del dolor crónico.
Con resultados tangibles y creciente aceptación, el programa busca replicarse en más hospitales, ofreciendo un enfoque compasivo y científico para quienes enfrentan condiciones de salud complejas.





