Pakistán investiga red que traficaba placentas humanas para fabricar tratamientos antienvejecimiento

Pakistán investiga red que traficaba placentas humanas para fabricar tratamientos antienvejecimiento

Una red internacional traficaba con placentas humanas para fabricar supuestos tratamientos antienvejecimiento

Autoridades pakistaníes desmantelaron una red criminal que adquiría placentas humanas de hospitales para procesarlas y exportarlas como ingredientes de inyecciones cosméticas. La investigación reveló que el grupo compraba hasta 200 kilos mensuales de este tejido, pagando alrededor de $3 por unidad, para luego vender cada dosis procesada en $2,530 en el mercado negro internacional.

Durante una redada en Islamabad, se incautaron 500 kilos de placentas en una instalación clandestina, y nueve personas fueron arrestadas, incluyendo presuntos cómplices en hospitales y empresas de gestión de residuos. Según la Agencia Federal de Investigación (FIA), la red operaba en múltiples ciudades pakistaníes y planeaba enviar parte del material a Vietnam, donde el uso de placenta humana en productos está prohibido.

El valor médico vs. el mito cosmético

La placenta, un órgano que nutre al feto durante el embarazo, contiene proteínas, hierro y hormonas como estrógeno y progesterona. Aunque se usa en la medicina tradicional para tratar anemia posparto o heridas, no hay evidencia científica sólida que respalde sus supuestos efectos antienvejecimiento.

"Sin un procesamiento adecuado, el consumo o aplicación de placenta humana puede transmitir infecciones como VIH o hepatitis B", advirtió la ginecóloga Sadaf Tariq a la BBC. En Pakistán, su comercialización conlleva penas de hasta 10 años de prisión.

Un mercado global en expansión

El negocio legal de extractos placentarios (de origen animal o humano) mueve más de $700 millones anuales, según datos de la firma Polaris. En países como China, a pesar de las prohibiciones, se vende clandestinamente como remedio para bronquitis o fatiga, mientras que en Japón y otros mercados asiáticos se comercializa en cápsulas.

El caso pakistaní expone los riesgos de un mercado poco regulado: "Estas redes aprovechan la desinformación sobre propiedades milagrosas", señaló un funcionario de la FIA. Las autoridades ahora investigan cómo el material, considerado residuo médico peligroso, salió de hospitales sin ser incinerado, como exige el protocolo.

Precauciones para las pacientes

Expertos recomiendan a las embarazadas preguntar sobre el destino de su placenta tras el parto y denunciar solicitudes sospechosas. Mientras, la Interpol monitorea posibles vínculos de la red con otros países, donde productos ilegales podrian estar circulando como "terapias rejuvenecedoras".

Este hallazgo refuerza la necesidad de controles más estrictos en la gestión de tejidos humanos y campañas que desmientan supuestos beneficios no avalados por la ciencia.

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