El manejo adecuado de fracturas de columna por traumatismos debe iniciar inmediatamente después del accidente, no cuando el paciente llega al quirófano, según destacaron especialistas en un reciente encuentro médico. La atención prehospitalaria eficaz, el diagnóstico temprano y la derivación rápida a centros especializados son cruciales para preservar la función neurológica y mejorar el pronóstico del paciente.
Tiempo es recuperación
Expertos reunidos en el V Curso Internacional de la Sociedad Iberolatinoamericana de Columna (SILACO) coincidieron en que cada minuto cuenta: una respuesta ágil desde la escena del accidente puede marcar la diferencia entre una evolución favorable y secuelas permanentes. La derivación oportuna a centros con equipos experimentados permite acortar los tiempos de atención y definir el tratamiento más adecuado.
Lesiones más frecuentes
Las fracturas toracolumbares son las más comunes en casos de trauma espinal, afectando principalmente a adultos entre 20 y 40 años. Suelen ser consecuencia de accidentes de tránsito, caídas de altura u otros eventos de alta energía. También preocupan las fracturas de cóndilos occipitales y las lesiones cervicales bajas, que pueden pasar desapercibidas en evaluaciones iniciales.
Diagnóstico preciso para evitar daños irreversibles
Los especialistas alertaron que un diagnóstico tardío puede derivar en secuelas neurológicas permanentes. Insistieron en la necesidad de evaluaciones clínicas rigurosas y estudios complementarios como tomografías computarizadas, resonancias magnéticas o angiotomografías cuando sea necesario, ya que algunas lesiones no son visibles en exámenes preliminares.
Abordaje multidisciplinario
El tratamiento óptimo requiere la colaboración entre traumatólogos, cirujanos de columna y neurocirujanos para tomar decisiones terapéuticas adaptadas a cada caso. Entre los expertos participantes figuraron especialistas de Colombia, Chile, Ecuador, Argentina, Perú y República Dominicana, quienes compartieron avances en el manejo de estos traumas.
Con una respuesta médica coordinada desde el primer momento, es posible reducir riesgos y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes con lesiones espinales.





