Días atrás, un equipo científico anunció la detección de 35 casos de infección humana por un nuevo virus de origen animal en dos provincias de China que se extendieron en el tiempo. Pertenece al género Henipavirus, pero se sabe poco al respecto. ¿Es la transmisión de persona a persona? ¿De dónde viene? ¿Hay alguna razón para llamar a la policía?
Estas y otras preguntas las responde Raúl Rivas González, profesor de microbiología de la Universidad de Salamanca (Centro Oeste, España); a su juicio, por su historia, se trata de un virus nuevo que hay que vigilar -hay otros con diferente Más datos sobre el Henipavirus clínicamente manifestado.
"No deberíamos estar dando la voz de alarma, pero tenemos que estar prevenidos". "Hay motivos para mantenernos vigilantes", resumió a Efe este investigador, que argumentó que aún hay demasiadas preguntas sin respuestas sobre este virus. Esto es lo que por ahora se conoce.
¿Cómo descubrimos este nuevo virus?
El pasado 4 de agosto la revista científica The New England Journal of Medicine publicó un estudio liderado por científicos de varias instituciones chinas que describía la infección de al menos 35 personas por un nuevo tipo de Henipavirus. Medios de comunicación de China y del resto del mundo se hicieron eco unos pocos días después.
"La muestra -35 pacientes- es muy pequeña, por eso hay que ser cautelosos con las conclusiones. No obstante, es probable que hayan existido y existan hoy más infectados", afirmó Rivas.
Los contagios se produjeron en dos provincias, Henan y Shandong, y los científicos dicen que Langya (LayV), como se ha denominado al virus, ha infectado a 35 personas desde 2018. Ninguno de los casos se ha descrito como grave y ninguno parece estar relacionado, así que, a día de hoy, parece descartada su propagación de humano a humano.
El equipo de investigación lo identificó mientras realizaba una vigilancia de pacientes que estuvieron en tres hospitales entre abril de 2018 y agosto de 2021; fueron reclutados para el estudio aquellos que presentaron fiebre, recoge la revista Nature en su sección de noticias.
¿Qué es el henipavirus?
Es un virus ARN conocido. Los henipavirus pertenecen a la familia Paramyxoviridae, que incluye el sarampión, las paperas y muchos virus respiratorios que infectan a los humanos.
Los primeros henipavirus identificados fueron Hendra (1994, en Australia) y Nipah (1999, en Malasia). Rivas explicó que estos tienen una alta tasa de mortalidad en humanos, “por eso cada vez que encontramos uno nuevo, tenemos que estar atentos por esta historia”.
En Hendra, la mayoría de las infecciones provienen del contacto con caballos, el huésped final del virus, que a su vez se infectan con pasto o fruta contaminados por murciélagos.
En Nipah, la transmisión a humanos fue principalmente a través de murciélagos y cerdos (infectados por murciélagos), y se han descrito casos de infección humana, con tasas de mortalidad que alcanzan el 75% en algunos brotes.
¿De dónde viene?
Para identificar posibles fuentes animales, los investigadores analizaron cabras, perros, cerdos y ganado, así como 25 pequeños animales salvajes. Investigadores españoles informaron que se detectó ARN viral, principalmente en musarañas (27%).
Esto sugiere que estos mamíferos insectívoros pueden ser huéspedes naturales, a diferencia del resto de Henipavirus.
“Ahora que sabemos que hay un nuevo protagonista en el tablero de juego, podemos buscarlo”, gracias a que su genoma ha sido secuenciado y publicado.
¿Cómo se propaga y cuáles son los síntomas?
Rivas explicó que el Henipavirus "también es probable que sea este nuevo virus", que se propaga principalmente a través de fluidos contaminados: saliva, sangre, orina y heces.
Los síntomas causados por LayV son variados e incluyen fiebre, cansancio, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, tos o deterioro de la función hepática y renal.
No existe un tratamiento específico para este virus zoonótico. Para Hendra, hay una vacuna para caballos y varias vacunas humanas para Nipah en desarrollo, todas las cuales aún son experimentales, excepto el tratamiento con anticuerpos monoclonales.








